«Los adultos no llegamos a un acuerdo con la educación y lo pagan los chicos»

José María del Corral. / irene marsilla
José María del Corral. / irene marsilla

José María del Corral, presidente de la Fundación Pontificia Scholas Ocurrentes, apuesta por una formación en valores que dé respuesta a los problemas que tienen los jóvenes

J. SANCHIS VALENCIA.

El origen de la Fundación Scholas Ocurrentes se remonta a fines de los años 90, cuando el entonces arzobispo de Buenos Aires Jorge María Bergoglio y ahora Papa Francisco impulsó una iniciativa educativa que ahora está extendida por todo el mundo. José María del Corral trabaja junto a él desde aquella época.

-¿Por qué está en Valencia?

-Por culpa de los valencianos. Desde la Universidad Católica se pusieron en contacto para conocer lo que el Papa proponía.

«Si queremos que el mundo cambie, tenemos que empezar por la educación»

-¿En qué se ha materializado?

-La UCV ha creado la Catedra Scholas después de participar en Roma en un encuentro con más de 150 universidades de todo el mundo, públicas y privadas, católicas y no católicas.

-¿Cuál es el ADN de Scholas?

-Un espacio en el que los jóvenes identifican lo que les preocupa y proponen soluciones. Le damos la palabra a ellos.

-¿Y se llega a alguna parte?

-Por supuesto. En Argentina las propuestas de unos jóvenes se convirtieron en una ley aprobada por unanimidad en el parlamento.

-Ustedes hablan de llegar aun pacto educativo.

-Es un problema a nivel mundial. El pacto educativo se ha roto, no sólo en España o en Europa. Los adultos (sindicatos, partidos, padres...) nos peleamos y ponemos a los chicos en medio. Esperamos que los profesores eduquen a mi hijo mientras nos lavamos las manos como un Poncio Pilato. Así no cambian las cosas. Si queremos que el mundo cambie, tenemos que empezar por la educación. Y esto no es poner un ordenador a cada alumno.

-¿A qué se refiere?

-La educación en la actualidad mutila al estudiante. Se queda con una parte de la cabeza, y ni siquiera toda entera, y deja fuera brazos, piernas... Se olvida de que los jóvenes nos están pidiendo que se le dé sentido a la vida, un para qué, y nos limitamos a llenarles de matemática. No quiere decir que haya que dejar esto de lado, pero no puede ser lo único.

-¿Qué más hay que enseñar?

-Los jóvenes quieren una educación de valores, que se les enseñe a ser persona. Se dan cuenta de que lo importante no es tener sino ser. Así la educación se adapta al chaval y no el chaval a la educación.

-¿Esto es lo que propone el Papa?

-Así es. El Papa le ha dado voz a los jóvenes y por eso ven en él, católicos y no católicos, a un líder.

-Suena revolucionario.

-El Papa es un revolucionario.

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