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a los asistentes personales.
a los asistentes personales.

Sólo cuatro dependientes de la Comunitat Valenciana tienen ayudas para contar con asistentes profesionales

  • Colectivos de usuarios y técnicos reclaman al Consell que amplíe los servicios que contempla la ley y no se centre tanto en el cuidador familiar

Según los últimos datos facilitados por el Ministerio de Sanidad, de diciembre de 2016, la Comunitat cuenta con 51.564 personas que ya se están beneficiando de las prestaciones que establece la Ley de Dependencia. Prácticamente la mitad (27.800) está recibiendo una ayuda económica por contar con un cuidador familiar, la principal apuesta del Consell para atender a este colectivo, mientras que únicamente cuatro usuarios valencianos es beneficiario de una ayuda para disponer de un asistente personal; una figura contemplada en la legislación que permite mejorar la autonomía y la independencia de los discapacitados, pero que apenas tiene implantación en la Comunitat. Las residencias, los centros de día, la teleasistencia y, en el caso de los ayuntamientos, la asistencia a domicilio, completan el abanico.

«No soy un enfermo, no necesito cuidados, sino una figura que me sirva de apoyo para tener más autonomía e independencia en mi día a día». Así resumía ayer el presidente de la entidad Vida Independiente Comunidad Valenciana (Vicoval), Ismael Llorens, las tesis que defiende esta plataforma, y que ayer trasladó a la directora general de Servicios Sociales y Personas en Situación de Dependencia, Mercé Martínez. En este encuentro, Vicoval reclamó que la figura del asistente personal prevalezca sobre otros tipos de prestaciones, como la del cuidador familiar, las residencias o los centros de día. «Deben existir, pero no es lo que se debe potenciar», opinó Llorens, que calificó estas prestaciones como «asistencialistas». «Lo que pedimos es el pago directo al usuario para que abone el servicio, bien contratando a una persona o a una empresa especializada, y que este dinero esté fiscalizado».

Este portavoz lamentó que los servicios sociales municipales, encargados de valorar la situación de los solicitantes y de decidir la mejor opción, «tienen un desconocimiento absoluto sobre esta figura e, incluso, si se la planteas tratan de quitártelo de la cabeza». Por ello, Vicoval se ha ofrecido a dar charlas a estas plantillas para que descubran este servicio frente al cuidador familiar, que «es lo más fácil y lo más socorrido». Llorens recordó que se está trabajando en la regulación profesional y formativa del asistente personal.

Por otra parte, José María Toro, director general de la Asociación Empresarial de Residencias y Servicios a Personas Dependientes de la Comunitat (Aerte), subrayó que «hay que profesionalizar el sector y dar unas condiciones dignas de trabajo», por lo que, en su opinión, estos servicios de atención a personas con algún tipo de discapacidad «deben ser prestados por profesionales con contratos y con medios y formación suficiente».

Desde la Conselleria de Igualdad, ante este debate, han defendido que, por un lado, se da respuesta a las peticiones de la mayoría de los dependientes, que quiere cuidadores familiares, y además de esta forma se mantiene a los usuarios en su entorno social. «Con los asistentes personales también», recordó Llorens.

Con respecto al precio, el cuidador familiar le cuesta al Consell entre 153 y 443 euros al mes como máximo, en función del grado, mientras que el resto de opciones suponen un coste de entre 300 y 834 euros al mes, prácticamente el doble.

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