Las Provincias

Un acusado de maltratar a su pareja niega que le quemara con una sartén ardiendo

  • La mujer, que tiene una discapacidad psíquica del 37%, recibía palizas por cometer descuidos en las tareas domésticas

Un tribunal sentó ayer en el banquillo a un hombre acusado de maltratar de forma reiterada a su pareja, una mujer con una discapacidad psíquica del 37%. Según sostiene el Ministerio Público, el procesado la acorralaba, le propinaba puñetazos y patadas e, incluso, le colocó una sartén caliente en el brazo y le acercó la cara a uno de los fogones de la cocina. Todo ello, supuestamente, por cometer descuidos en las tareas domésticas y que llevó a la víctima a depender emocionalmente del presunto maltratador.

El representante del fiscal entiende que los hechos que se produjeron entre el 28 de mayo y el 4 de junio del año pasado constituyen cuatro delitos de maltrato en el ámbito familiar, dos de lesiones agravadas, además de un delito de malos tratos habituales que pueden acarrearle al reo una pena de una década entre rejas. Él, que se encuentra preso por las presuntas agresiones, lo niega todo.

La pareja llevaba conviviendo unos cuatro años, pero en los dos últimos las discusiones se hicieron constantes en el domicilio que compartían de Sant Joan, tal y como lo describen las acusaciones.

La situación se tornó más violenta a partir de finales de mayo de 2016 cuando el hombre supuestamente le espetó a su pareja que «por tu culpa tengo que hacer la tarea, guarra» y propinarle una paliza.

Ese mismo fin de semana, un descuido le costó caro a la víctima. Al parecer, se equivocó de fogón al encender la cocina y quemó el mango de una sartén. Como reprimenda, el fiscal asegura que el reo colocó el utensilio caliente sobre el brazo de la mujer y acercó la cara y el cuello «al fogón» y un dedo «al mango», como recoge en su escrito de acusaciones. La tarde del 4 de junio se produjo la agresión más grave por la que la víctima pidió ayuda a gritos hasta que llegó la Guardia Civil.

El enjuiciado sostiene que el incidente se produjo por un accidente doméstico, tal y como defendió ayer en el juicio. El hombre, defendido por el letrado Vicente Pérez Benito, justificó que otras heridas que su expareja denuncia que le provocó con unas botas con punta metálica sucedieron «al caer de la moto» en otro accidente.

El abogado pidió al término de la sesión la absolución para su cliente, al tiempo que solicitó su puesta en libertad.

El juicio tuvo lugar ayer en el Palacio de Justicia de la capital alicantina se celebró con los ánimos entre las familias implicadas bastante caldeados. De hecho, al finalizar la vista tuvieron que intervenir los agentes de la Guardia Civil que custodian el edificio ante un desencuentro verbal entre los allegados de ambas partes.