Las Provincias

Absuelven a los dos acusados del asesinato de un ejecutivo danés en Altea

  • Los ladrones le propinaron varios golpes que le causaron lesiones neurológicas graves, luego envolvieron su cuerpo en un edredón y le prendieron fuego en un descampado de Benidorm

La Audiencia de Alicante ha absuelto a dos acusados del crimen del directivo de una empresa de telecomunicaciones danesa, perpetrado en agosto de 2009 en la localidad de Altea, según se recoge en la sentencia hecha pública hoy.

El tribunal ha concluido que los indicios existentes contra los dos procesados, ambos de nacionalidad alemana, "no permiten afirmar con la rotundidad necesaria" que mataran a la víctima, Flemming Budde.

La fiscalía solicitaba para cada uno de los acusados, que estaban en libertad provisional y fueron juzgados por estos hechos el pasado mes de mayo, sendas penas de 16 años y tres meses de cárcel por un delito de robo con violencia y otro de homicidio, mientras que la acusación particular consideraba que debían ser castigados con 25 años de prisión.

Los hechos ocurrieron la mañana del 9 de agosto de 2009, cuando unos desconocidos, según la sentencia, entraron en la vivienda de Flemming Budde, en la calle Xena de Altea, para hacerse con el dinero en efectivo que podía tener dada su solvencia económica.

Los ladrones le propinaron varios golpes en el rostro y la cabeza que le causaron lesiones neurológicas graves, luego envolvieron su cuerpo en un edredón y le prendieron fuego en un descampado de Benidorm.

El cadáver en llamas fue hallado ese mismo día, pero no fue identificado hasta pasado un año y una primera autopsia determinó que la muerte había sido accidental y que las fracturas craneales que presentaba el cuerpo podían deberse a las altas temperaturas.

Ese "primer error en el examen del cadáver y en el diagnóstico", señala la sección décima de la Audiencia de Alicante, impidió una inspección ocular "más exhaustiva" de los escenarios donde se había perpetrado el crimen.

De hecho, no se hallaron vestigios biológicos en la vivienda, en el coche del fallecido que supuestamente se utilizó para trasladar el cuerpo, ni en el descampado donde ardió que incriminaran a los sospechosos.

Respecto a uno de ellos, un mecánico alemán allegado al ejecutivo danés, se sabe que atravesaba dificultades económicas y que iba a ser desahuciado por su arrendador por el impago de los alquileres.

Ese acusado aportó un contrato de alquiler de la casa donde se cometió el crimen que era poco favorable a Budde, tal y como estaba en esos momentos el mercado inmobiliario.

Además, el mismo día del homicidio, apenas unas horas antes, había estado en dicha vivienda con él y tenía en su poder llaves del domicilio y de uno de los turismos que utilizaba el empresario.

En cualquier caso, todos esos "elementos indicarios" no pueden "justificar una sentencia condenatoria", a juicio del tribunal, y lo mismo ocurre con el otro sospechoso.

La Audiencia de Alicante menciona también en su fallo a la viuda del fallecido, una ciudadana rusa con la que se había casado en segundas nupcias y de la que quería divorciarse, según varios testigos.

Antes de morir, Budde la nombró heredera de todos sus bienes en Francia, Dinamarca y España, lo que la sala califica de "altamente ilógico", aunque no precisa más al respecto.

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