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Medio Ambiente estudia reducir el número de árboles protegidos en la Comunitat

El Pi de la Bassa, ya enfermo, en una imagen de hace tres meses. :: Manuel Molines
El Pi de la Bassa, ya enfermo, en una imagen de hace tres meses. :: Manuel Molines
  • La Comisión de la Ley de Patrimonio Arbóreo de la Comunitat certifica la tala del Pi de la Bassa, fulminado por la plaga de tomicus

El Pi de la Bassa, el ejemplar de pino carrasco centenario que desde hace dos siglos reina en el corazón de la Sierra Calderona, vive sus últimas fechas en pie. En la Comisión de Evaluación y Seguimiento de la Ley de Patrimonio Arbóreo Monumental de la Comunitat Valenciana que se reune hoy y se anunciará la tala de uno de los ejemplares de árbol monumental más emblemáticos de la Comunitat, tras determinarlo así técnicos de Medio Ambiente y Parques Naturales. El Pi de la Bassa cayó presa de la plaga de tomicus hace un año y hoy amenaza con desplomarse sobre la carretera CV-331 situada junto a él.

«La muerte del Pi de la Bassa no ha sido ni por causa natural ni por vejez, lo ha matado la desidia y el abandono», critica Bernabé Moya, botánico y ex director del departamento de Árboles Monumentales de la Diputación de Valencia. Moya lamenta la «inacción y parálisis por parte de los máximos responsables de la gestión de los arboles monumentales, frente al avance de los minúsculos escarabajos, que poco a poco iban devorando la masa de pinos circundantes», hasta acabar con el centenario pino carrasco.

La tala del Pi de la Bassa no será la única sentencia sobre el patrimonio natural que puede salir de la comisión comandada por responsables de la Diputación y de la Conselleria de Medio Ambiente. Otro de los asuntos a tratar en el encuentro es la reducción del número de ejemplares protegidos incluidos en el Catálogo de Árboles Monumentales y Singulares, actualmente cifrado en 1.503.

La posibilidad de adoptar esta medida supone un «desaguisado, puesto que el número total de árboles incluidos en el catálogo es más que reducido, además de muy incompleto, y una filosofía contraria a la que se está siguiendo en otras autonomías, donde la tendencia es aumentar el número de ejemplares protegidos», subraya Bernabé Moyá.

El experto en Botánica pone sobre la mesa la «ausencia de recursos económicos» como la principal razón que lleva a plantear esta reducción de la protección de árboles monumentales. De hecho, el Centro para la Investigación y Experimentación Forestal (CIEF), dependiente de la Conselleria de Medio Ambiente y encargado de conservar los monumentos arbóreos, está dotado con tres integrantes: un técnico coordinador, un capataz y un peón. «Es un personal claramente insuficiente», lamenta Moya, quien fuera principal impulsor de una Ley de Patrimonio Arbóreo Monumental que aún hoy es un referente en Europa.