Las Provincias

Las lluvias estropean gran parte de las cosechas de cítricos y hortalizas

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Campo de naranjos inundado en Alberic. Habrá grandes porcentajes de fruta podrida y el arbolado sufrirá asfixia radicular. :: d. torres

  • AVA-Asaja estima que las pérdidas del campo superan los 172 millones de euros, que se suman a otros 100 registrados a raíz de las tormentas y pedriscos anteriores

Nadie es capaz todavía de evaluar hasta dónde alcanzará el desastre en el campo, pero sin duda serán pérdidas de varias decenas de millones de euros. La Asociación Valenciana de Agricultores ha aventurado una cifra: 172 millones, que sumados a los que se contabilizaron por las lluvias y tormentas con pedrisco de semanas atrás, se acercarían a los 300. Es todo caso es un dato para centrar algo un orden de magnitud, la envergadura de lo ocurrido.

Basta transitar, si se puede, por algunos caminos rurales para percibir que el asunto es grave. Es una sucesión de campos inundados y en muchos casos repletos de cosechas que se han estropeado total o parcialmente o están en riesgo de perderse.

Más de la mitad de la producción de Clemenules está aún por recolectar y en gran medida ya no se podrá recoger. Es la variedad 'reina' entre las mandarinas, la de mayor producción (cerca de un millón de toneladas), y las lluvias han dañado gravemente lo que queda. Los frutos sufren importantes deterioros de la piel y no será posible comercializarlos. Son deficiencias que aparecen cuando llueve persistentemente y la fruta está en su punto de madurez. Defectos sobrevenidos que en el argot del campo se conocen como 'pixat', 'morta de pell', 'clavillet', 'bufat'...

En muchas fincas se ve ya gran cantidad de frutos podridos en el suelo. También de Clemenvilla y de naranjas, tanto de primera temporada, las que están en su punto de madurez, como de las que se recolectarán dentro de meses.

Un sin número de fincas de naranjas padecen el problema generalizado de la 'clareta', otro desperfecto de la piel que está relacionada con la sequía de meses anteriores y que ahora se ha agravado con las lluvias persistentes. Los frutos estallan, se rajan, caen y se pudren.

Muchos huertos se ven con el suelo lleno de fruta caída, pudriéndose. En otros casos, aunque no sea tan visible el drama sobre el terreno, queda latente. Los compradores no adquirirán ya clementinas ni naranjas que están afectadas de estos defectos. Incluso será obligado que pasen días para que se acerquen a muchas zonas, porque los campos inundados, aunque sólo estén encharcados, hacen presagiar mayores males en diferido. El arbolado está sufriendo asfixia radicular, las naranjas de las zonas bajas de los árboles, las que han estado en contacto directo con el agua, se van a estropear rápidamente, y que no sea más. Del resto, buena parte no aguantará y caerá al suelo para terminar igual: pudriéndose.

La gente experta siempre dice en estos casos que aún es pronto para evaluar las cosas con rigor. Y seguramente seguirá siendo así dentro de varias semanas. Es probable que nadie acabe sabiendo con certeza qué cantidad de cítricos se perderán, pero a la vista de lo que está sucediendo serán varios cientos de miles de toneladas. Si contabilizamos no sólo la Comunitat Valenciana sino también Murcia y Andalucía, los daños en cítricos pueden superar ampliamente el millón de toneladas.

De igual manera hay enormes pérdidas en caquis y hortalizas. La gran mayoría de plantaciones de cebollas, coles, lechugas, alcachofas... que están inundadas o encharcadas pueden darse por perdidas, o como mínimo sufrirán importantes mermas y retrasos en la recolección.

De caquis quedaba no menos del 30% de cosecha y una gran parte se ya se ha estropeado y no se recogerá. También hay multitud de explotaciones ganaderas afectadas por inundaciones, deterioros en las instalaciones o problemas en el ciclo de alimentación y cuidado de los animales.

Para terminar de componer el negro panorama agrario, la exportación citrícola se ha visto frenada precisamente durante las principales semanas de la temporada, en vísperas de Navidad, y en el sector conocen bien todos que lo que no sale en su momento se pierde para siempre.

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