Las Provincias

El colegio urgente que nunca llega

Dos operarios colocando uno de los módulos de la cubierta de Infantil. :: jesús signes
Dos operarios colocando uno de los módulos de la cubierta de Infantil. :: jesús signes
  • Las cubiertas de los barracones se refuerzan tras la suspensión de las clases por las últimas lluvias y con los padres desesperados después de años de protestas

  • Las obras del 103 de Valencia siguen a la espera pese a ser prioritarias desde 2008

Llueve sobre mojado en el único colegio de Valencia donde todo menos las personas es provisional. Desde el nombre hasta la fuente. Los 400 alumnos del Ceip 103 aprenden entre barracones, juegan en patios improvisados y de la calle les separa una valla trenzada que en nada se diferencia a la de un solar. La pintura de los módulos de Primaria y la cartelería propia de cualquier escuela aportan la nota de color a un centro prioritario que lleva nueve años en situación de impasse, lo que ha ocasionado multitud de problemas para desesperación de las generaciones de padres.

Los desalojos y las suspensiones de clases de las últimas semanas -ya son tres en lo que va de curso- y el estallido de las familias, que se plantaron en la conselleria pidiendo soluciones, dan buena muestra del hartazgo de una comunidad educativa peleona que no ha dejado de reclamar el derecho de sus hijos a tener un colegio de ladrillo. Bien lo saben desde Font de Mora hasta Marzà, pasando por Císcar y Català. Todos, tirando de manual político, han llegado a anunciar licitaciones o inicios de obras que no se han cumplido. El último plazo, marzo de 2017, parece el definitivo, si bien quedan pasos administrativos pendientes.

Las últimas obras de urgencia empezaron el pasado miércoles. Consisten en colocar una cubierta adicional sobre los barracones, ligeramente inclinada, para evitar las inundaciones en caso de lluvia. La próxima semana estará terminada en Infantil, pero los trabajos se demorarán algo más en Primaria, pues la imposibilidad de reubicar a todos los niños en días lectivos obliga a actuar los fines de semana y en vacaciones. La previsión es que a la vuelta, el nueve de enero, las goteras y las filtraciones sean cosa del pasado. Todo gracias a la Conselleria de Educación, que tras el desalojo decretado el 22 de noviembre informó de este plan de obras.

El Ampa llevaba tiempo reclamando que la instalación de la protección se acelerara al máximo aprovechando los fines de semana, conscientes de que precipitaciones no muy intensas tendrían consecuencias. Pero se les dijo que no era factible y había que esperar a Navidad.

La historia del 103 empieza el curso 2008-2009, con la instalación de los primeros barracones de Infantil. A nivel oficial lo hace meses antes, cuando la conselleria, «ante la previsible saturación de la oferta de centros públicos en el distrito 12 de Valencia», aboga por programar las obras de la nueva escuela. En agosto de aquel año la dirección general de Régimen Económico declaró «la urgencia de la actuación para atender la demanda» en la zona.

Deberes básicos

Así se desprende de la nota interna recogida en el escrito del Síndic de Greuges que en 2010 puso los puntos sobre las íes por la situación de los alumnos: «La administración no sólo incumple las condiciones idóneas para el desarrollo de la actividad docente, sino que infringe deberes que le son simplemente básicos», decía sobre la provisionalidad.

También recomendaba a Educación que promoviera ante el Ayuntamiento la regulación jurídico-patrimonial de la parcela donde se tiene que levantar el centro nuevo, al final de la Alameda. Los trámites administrativos en relación a la misma, la descontaminación de los terrenos y los cambios de usos han afectado al proyecto, sin olvidar la falta de disponibilidad presupuestaria o de voluntad política. Entonces, en 2010, la conselleria ya alertaba de que estaba preparado y se ejecutaría «cuanto antes mejor». Por contra, los actuales responsables replican que cuando llegaron a la sede de Campanar no se había hecho ninguna gestión. Versiones contrapuestas para la misma tragedia.

Mucho sabe de plazos el Ampa del 103. Para su desgracia. Buceando en su página web la primera referencia respecto a la construcción hablaba del primer trimestre de 2012 y salió de una reunión mantenida en 2011 con directores generales y concejales de Valencia. El expresidente Fabra dijo en septiembre de 2013 que la actuación estaba a punto de cristalizar, mientras que un año después la conselleria lo incluyó en el paquete de centros a licitar en 2015 para acabar con las aulas prefabricadas. En enero de este año Marzà presentó su plan con el mismo objetivo. El 103 debía iniciarse durante el segundo semestre, pero no será posible teniendo en cuenta que aún quedan trámites pendientes como la aprobación de la licencia ambiental (en exposición pública) o el informe técnico de Adif solicitado por el Consell el 19 de septiembre. Desde la empresa aseguran que se ha acelerado, aunque deben pronunciarse otros organismos al afectar el proyecto al límite ferroviario.

Los padres han impulsado todo tipo de campañas y denuncias. Han recurrido al Síndic y al Defensor del Pueblo, se han concentrado en la conselleria y en el centro, han presentado denuncias y recursos de alzada por problemas de higiene y salubridad, impulsaron un informe técnico sobre las deficiencias y se han plantado incluso a la hora de llevar a sus hijos a clase. Todo para que se acabe cuanto antes su condena a la provisionalidad perpetua.

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