Las Provincias

La concertada lanza una campaña ante la incertidumbre de la próxima renovación

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Representantes del sector concertado, durante la presentación de la campaña. :: jesús signes

  • La mayoría sindical se suma a la iniciativa, que también aglutina a los representantes de los padres y a todas las patronales de centros

El colegio Escolapios San José de Calasanz acogió ayer la presentación de la campaña 'Yo soy de la concertada', una iniciativa que persigue poner en valor la red de enseñanza, su carácter complementario y la libertad de elección. Se impulsará a través de internet y consejos escolares, tendrá presencia en las tres provincias y servirá para reivindicar el peso del modelo en la Comunitat, tanto en número de centros como de alumnos o docentes.

No se esperan a priori medidas estridentes, sino más bien al contrario. Vicenta Rodríguez, secretaria autonómica de la patronal Escuelas Católicas, la organización impulsora, dejó claro que quieren dialogar con la conselleria -«preferimos levantar puentes a muros»- de cara al próximo frente: la renovación de los conciertos de Infantil, ESO, Especial, Bachillerato y FP. De hecho, priorizó esta vía a la de la protesta al señalar que «si el curso pasado tuvimos que decir en la calle lo que no quisieron escuchar en los despachos, este año preferimos decirlo tranquilamente en las reuniones a las que se nos convocará».

La campaña prevé recoger propuestas de la comunidad educativa para plantearlas en estos encuentros e incluye la distribución de pulseras para identificarse con la causa. Más allá del contenido tiene una gran carga simbólica tras la incertidumbre que ha generado la intención de Educación de desconcertar las etapas postobligatorias si la demanda puede cubrirse con la red pública de las proximidades.

En las reuniones sobre la renovación se planteará que se tenga en cuenta la demanda y la vocación social de los colegios. Como dijo la presidenta Manoli Nieto, que leyó el manifiesto final, se rechaza la subsidiariedad y se pide que «los conciertos se concedan a todos los centros que cumplan los requisitos legales». Es decir, el mínimo de alumnos regulado hoy en día.

La iniciativa cuenta con el apoyo de casi todo el sector. Además de las patronales y las Apas se ha sumado el sindicato mayoritario, Fsie, que se descolgó de la Mesa por la Educación en Libertad, así como UGT PV. El secretario autonómico del primero, Blas Giner, dijo en relación a la negociación que no aceptarán cambios que no sean suscritos por todos los actores que pactaron la concertación postobligatoria en 2007. Y parafraseando a Marzá, señaló que esta «no es una anomalía, sino una singularidad que enriquece».

También participa la patronal Feceval, cuyo presidente José Manuel Boquet defendió que «una escuela diversa es imprescindible en una sociedad democrática» y añadió que la concertada «es un estímulo de competitividad para la pública», e incluso un ejemplo en cuestiones como la estabilidad de las plantillas.

En cuanto a los padres, representados por la Federación Católica de Apas de Valencia, Vicente Morro destacó que tienen «la mano tendida para negociar pero también para decir basta», mientras que Eduardo Hervás, del sindicato USOCV, defendió que la administración «no puede imponer ideologías» y puso en valor la profesionalidad de los docentes. Aunque no hubo representación de UGT PV, en el escrito enviado defendieron tanto la dotación de recursos para los centros públicos como la necesidad de evitar despidos en las aulas concertadas.