Las Provincias

Juzgan al dueño de un restaurante por privar de sueño a dos vecinos por el ruido

  • La Fiscalía pide 4 años de cárcel para el empresario aunque la acusación particular retiró ayer los cargos tras el abono de la indemnización de 35.100 euros a los perjudicados

Imposible descansar desde las diez de la noche hasta la una de la madrugada. Ese es el motivo por el que una pareja residente en la Avenida de la Estación de Alicante denunció a un restaurante que en el año 2008 tuvo que cerrar por orden del Ayuntamiento por falta de insonorización, como recoge el Ministerio Público en su escrito provisional de acusación. Por los meses de insomnio generados a los vecinos, el representante del fiscal pide para el empresario supuestamente al frente del establecimiento una pena de cuatro años de prisión por un delito medioambiental y por dos delitos de lesiones.

Sin embargo, el hombre que ayer se sentó en el banquillo de los acusados negó ser la persona que regentaba el negocio, cuya apertura se remonta al mes de marzo de 2006, momento en el que comenzaron las molestias. Según su declaración ayer ante el juez, era su socio quien ejercía dicha labor, tal y como detallaron fuentes jurídicas. Por ello, quien supuestamente dirigía el local cuando se produjeron los hechos acudió citado como testigo al juzgado de lo Penal que celebró la vista. Además, la acusación particular, que ejercen los afectados, retiró ayer los cargos para el procesado después de que este abonara los 35.100 euros de indemnización a la pareja.

Los problemas comenzaron poco después de iniciar la actividad la sociedad, una franquicia de restaurantes que también comercializa productos de charcutería y bodega. La vivienda colindante superior tenía justo encima del negocio las habitaciones, donde el descanso brillaba por su ausencia, principalmente tras la hora del cierre y hasta ya entrada la madrugada. La Policía Local acudió en distintas ocasiones al lugar para llevar a cabo mediciones que arrojaron un nivel de ruidos «que superaba ampliamente el límite permitido de 30 decibelios», según lo manifiesta el representante del fiscal responsable del caso.

En la sesión de ayer, ya que el juicio está previsto que se celebre hoy también, además del procesado declararon ante el magistrado casi una decena de agentes de Alicante por las inspecciones llevadas a cabo en agosto de 2006, septiembre de 2007, y marzo y noviembre de 2008. Los funcionarios policiales recogieron ruidos por encima de los cincuenta decibelios en alguna de las ocasiones que tomaron las muestras.

No obstante, la defensa presentó ayer un informe alternativo elaborado por un perito que contradice la actuación policial debido a la forma de obtener los resultados, según las fuentes consultadas.

Insomnio y cierre

Pese a ello, la acusación pública sostiene que los perjudicados sufrieron a consecuencia de los ruidos de la actividad del restaurante «trastorno adaptativo con sintomatología ansiosa» la mujer, mientras que el hombre presentaba debido a lo mismo «un cuadro de insomnio de conciliación acompañado de ansiedad» que se prolongó hasta que el Ayuntamiento echó el cierre del negocio.

Por estos hechos, la autoridad municipal impuso a los responsables del mismo una multa de 2.000 euros de sanción administrativa por las deficiencias de insonorización.