Las Provincias

El rechazo al plan de envases obliga a Puig a tranquilizar a los empresarios

Ximo Puig, ayer en las jornadas 'Tornar el Casc 2.0'.
Ximo Puig, ayer en las jornadas 'Tornar el Casc 2.0'. / Damián Torres
  • El jefe del Consell promete diálogo, sin imposiciones, para apaciguar el frente abierto por Compromís

El presidente de la Generalitat, Ximo Puig, abogó ayer por «conjugar todos los intereses» para encontrar soluciones al «problema de la gestión de residuos». Para ello, dijo que se tiene que dar «un debate sano, que se produce en un ámbito democrático y en un Gobierno de diálogo» ya que, según apuntó, «nosotros no estamos por la imposición». Puig se expresó en estos términos en declaraciones a los medios de comunicación tras inaugurar las jornadas 'Tornar el casc 2.0', al ser preguntado por las críticas de la patronal autonómica Cierval al Sistema de Depósito, Devolución y Retorno de Envases y Residuos de Envases (SDDR) que propone la Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural, y la posibilidad de que la CEV lo lleve al Tribunal De la Competencia.

El jefe del Consell hizo hincapié en «el trabajo que se puede hacer para compatibilizar la actividad económica con el respeto medioambiental». «Hay un problema en la gestión de los residuos urbanos y tenemos que solucionarlo. Esa es la voluntad de la Conselleria», dijo, para añadir que «se está haciendo un esfuerzo por dar perspectivas de solución» y, para ello, «estamos por el dialogo, la racionalidad» para crear «una nueva política de residuos que se necesita para la Comunitat».

«Entre todas las circunstancias y todos los sistemas que hay tenemos que buscar nuestra propia idoneidad y nuestra propia vía», dijo el jefe del Consell, quien añadió que «no es lo mismo el modelo de la sociedad mediterránea que el de la sociedad centroeuropea, cada uno tiene su modelo». Así, puntualizó que en la Comunitat «tenemos un modelo de comercio determinado, tenemos muchos instrumentos de la gestión turística, hay una diferenciación clara de lo que es nuestra propia dinámica económica».

Preguntado sobre si no comparte las críticas de la patronal, aclaró que «cada uno tiene que defender aquello que cree y piensa que le interesa», y afirmó que están «en un espacio de diálogo, de negociación, pero hay que saber que hay un problema». «Los empresarios son conscientes de que hay un problema y tenemos que solucionarlo a través del diálogo».

A su juicio, «puede haber un camino en el que compartamos vías de salida, pero tenemos que ser conscientes de que hay un problema en la gestión de residuos», porque de lo contrario «no vamos a avanzar». «Si todo el mundo estuviéramos de acuerdo no haría falta un proceso de diálogo», dijo, para admitir que hay «posiciones diferentes, hay que sentarse en la mesa y ver de qué manera se puede solucionar». «Yo no soy de blancos y negros, no soy de maniqueísmos; todas las partes deben tener alguna razón objetiva, nadie debe estar empeñado simplemente en estar posicionado a la contra».

Puig estuvo acompañado por la consellera de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural, Elena Cebrián.