Las Provincias

La montaña de Cullera, quemada tras el castillo. :: juan j. monzó
La montaña de Cullera, quemada tras el castillo. :: juan j. monzó

El Consell estudia ahora autorizar castillos a menos de 500 metros del monte

  • La Conselleria de Agricultura negocia con los pirotécnicos cómo reformar el reglamento contra incendios para analizar por separado cada espectáculo

El 26 de abril de 2014 marcó un antes y un después en la normativa autonómica sobre el lanzamiento de castillos pirotécnicos y su peligrosidad por la cercanía de masas forestales. En aquella fecha, unos fuegos artificiales lanzados junto a la ladera de la montaña de Cullera causaron un incendio en el monte y lo convirtieron en una peligrosa ratonera para muchos residentes. Pero sobre todo 'incendió' la permisividad que hasta esa fecha existía con la vigilancia de los castillos disparados cerca de zonas forestales.

Sólo ese verano, el Consell denegó una veintena de disparos en la Comunitat. Y el año pasado, desde la Agrupación de Fabricantes Pirotécnicos de la Comunitat (Piroval) se cifró en unos 200 los espectáculos en el aire al no llevarse a cabo la ampliación de zonas aptas para disparos de fuegos anunciada ya en 2014.

La normativa forestal de la Comunitat Valenciana actual es clara y prohibe, como medida de precaución general, el uso del fuego en terreno forestal, así como el lanzamiento de cohetes, globos o artefactos de cualquier clase que contengan fuego o puedan producirlo, en los terrenos forestales, en los colindantes o los que se encuentren a menos de 500 metros de terrenos forestales.

Y aquí es donde el Consell ha decidido empezar a impulsar cambios. Como anunciaron ayer desde la Conselleria de Agricultura, la administración desarrolla ya reuniones con Piroval para ver «el modo de compatibilizar el uso cultural y tradicional de elementos pirotécnicos con la protección del monte frente al riesgo de incendios forestales».

Desde Agricultura indicaron que se está avanzando en «explorar una modificación del reglamento de desarrollo de la ley forestal de la Comunitat Valenciana, donde se establezcan la posibilidad de realizar espectáculos pirotécnicos previa autorización». O lo que es lo mismo, el Consell abre la puerta a autorizar fuegos artificiales dentro de esa distancia de 500 metros, estudiando caso por caso.

La directora general de Prevención de Incendios Forestales, Delia Álvarez, descartó por completo la ampliación de zonas en las que se puede llevar a cabo disparos, apartándose de «la solución de modificación del Plan de Acción Territorial Forestal de la Comunitat Valenciana (PATFOR) y cambios en las zonas declaradas como terreno forestal, propuestas por el anterior Gobierno».

Mantener los 500 metros

La medida anunciada ahora ya por la Generalitat fue avanzada hace un año por LAS PROVINCIAS. El nuevo criterio ya era entonces mantener los 500 metros de seguridad previstos en la Ley Forestal e inspeccionar las condiciones concretas en aquellos casos en los que los pueblos pretendan realizar disparos a una distancia inferior.

«En algunos se permitirá por las condiciones del terreno de los alrededores o características del material pirotécnico, pero en otros, no», explicaron desde la conselleria. «Lo que está claro es que no ha habido ni va a haber recalificación de zonas forestales», dejaron claro los portavoces del departamento autonómico.

La posición de los pirotécnicos ya era por aquel entonces que medio kilómetro de distancia respecto al monte de manera invariable «es excesivo». Así lo estimaba Guillermo Rodríguez-Bronchú, gerente de Piroval. El sector propone espacios de seguridad marcados por el calibre de los artificios, «como sucede con las distancias que la ley prevé respecto al público».

Bronchú sí admitía que hay que ampliar espacios o suspender lanzamientos «si la climatología del día no es la adecuada». El sector pirotécnico ya puso el grito en el cielo después del accidente de Cullera, al incrementarse la exigencia del cumplimiento de la normativa y traducirse eso en una bajada de contrataciones y un descenso de la facturación del sector.