Las Provincias

La naranja española celebra en Londres sus primeros 150 años en el mercado británico

HACE

50

AÑOS

Durante el mes de noviembre de 1966, el sector citrícola español, y por consiguiente valenciano, celebró con diversos actos, en Londres, el 150 aniversario de la presencia de nuestras naranjas en los mercados británicos.

Lo contó LAS PROVINCIAS el día 26, en crónica de José Luis Fernández del Campo desde la capital inglesa. Junto a la firma del autor se destacaba, como era común en la época, que dicha información había sido «enviada por télex», el revolucionario sistema de transmisión del momento, hoy no sólo superado sino totalmente olvidado.

Para asitir a las celebraciones del comercio naranjero en el Reino Unido acudieron exportadores y autoridades, entre ellas el presidente del Sindicato Nacional de Frutos y Productos Hortícolas, Antonio González Sáez, y, junto a él, Julio de Miguel y Martínez de Bujanda, presidente del Sindicato Provincial de Valencia, que años después se convirtiría en Presidente del Comité de Gestión para la Exportación de Cítricos.

A los actos fueron también invitadas autoridades británicas y representantes de la Federación de Importadores y Detallistas. Participaron, además de los empresarios y profesionales del ramo, multitud de personalidades artisticas y del espectáculo, periodistas y estrellas de la televisión inglesa.

Aprovechando la celebración de la Semana de la Naranja Española se realizaron reuniones para evaluar la evolución de las relaciones comerciales entre ambos países relacionadas con la citricultura. En ese ámbito se puso en cuestión la eficacia de la campaña publicitaria en el mercado británico. Hubo críticas a los acostumbrados planteamientos, dado que no se lograba que crecieran las ventas, pese a tan larga trayectoria, mientras que aumentaba la competecia de Israel y Sudáfrica. Algunos especialistas en la materia apuntaron que, mientras la naranja israelí se identificaba claramente ante los consumidores con su inequívoca marca Jaffa, y los sudafricanos hacían lo mismo con Outspan, las españolas persistían en una gran dispersión de nombres y variedades que sólo contribuían a generar confusión.

El cronistas expresaba su esperanza en que se corrigieran dichos errores en el futuro, cosa que por lo visto nunca se produjo como sería de desear.