Las Provincias

«Fue un enorme honor ser amigo de una extraordinaria alcaldesa»

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Una mujer abraza emocionada a Mariano Rajoy a la salida del tanatorio. Detrás de él, el presidente de la Diputación de Alicante, César Sánchez. / Manuel Bruque / EFE

  • Rajoy y dirigentes del PP acuden al funeral de Rita Barberá pese al deseo expresado por la familia de que se celebrase en la intimidad

La familia había solicitado expresamente que los políticos y los representantes institucionales no acudieran a dar el último adiós a Rita Barberá. La exalcaldesa de Valencia murió desencantada de la política en general y de sus compañeros de partido en particular, por lo que los deseos de sus allegados encajaban dentro de lo comprensible.

Las instituciones acataron lo dispuesto. El PP, por contra, optó por rendir homenaje con su presencia en el tanatorio a una histórica dirigente a la que, sin embargo, obligó a dejar el partido y desterró al grupo mixto del Senado cuando vio que el cerco de la justicia se estrechaba sobre ella. Al frente de la comitiva popular estuvo Mariano Rajoy, quien viajó a Valencia acompañado de su mujer, Elvira Rodríguez. «Vengo aquí como presidente del PP y amigo de Rita. La conozco desde hace más de 30 años, hemos trabajado juntos en el partido y me cupo el honor de haberle ayudado en 1991 a negociar su llegada a la alcaldía de Valencia», afirmó el presidente del Ejecutivo.

Rajoy, que el miércoles confesó sentirse «enormemente apenado», destacó que Barberá fue «una extraordinaria alcaldesa, una persona generosa, amable, afable, luchadora, que defendía con convicción aquello en lo que creía». «Compartí mucho con ella en el PP, ha sido un enorme honor ser su amigo y por eso estoy aquí, como muchos otros militantes del partido», añadió. Acto seguido, entró en el tanatorio mientras un conocido de la familia de la exsenadora le increpaba. Después, presenció la misa sentado en la cuarta fila, entre Cospedal y Ana Mato. Al término de la eucaristía abandonó el edificio entre aplausos de varios asistentes.

Entre el resto de la delegación del PP se encontraban Ana Pastor, Celia Villalobos, José Manuel Soria o Luisa Fernanda Rudi. También muchos excompañeros del PP valenciano, como el expresidente Francisco Camps. «Hoy venimos al funeral de la alcaldesa del pueblo. Ha sido la más querida en la historia de Valencia y será seguramente también la más querida en las próximas generaciones», manifestó el exjefe del Ejecutivo regional. Camps evitó hacer comentario alguno sobre el trato que el PP ha dispensado a Barberá a lo largo del último año. «Esas valoraciones, en otro momento», zanjó.

Indignación popular

Si potente fue la representación política, aún más fue la popular, tanto en el tanatorio como en el Ayuntamiento. Ni el frío matinal ni la larga espera de pie. Nada impidió que ayer siguiera el torrente de personas que se acercaron para rendir tributo a la que fue casa de Barberá durante 24 años. Si en la jornada anterior habían pasado 650 vecinos, ayer a media mañana ya se habían contabilizado un millar. Una hora antes del cierre a las ocho de la tarde, la cola seguía dando la vuelta por la fachada de la sede Consistorial. «Yo llevo una hora y media esperando», comentaba un vecino antes de entrar en el Salón de Cristal, donde los responsables municipales tuvieron que colocar hasta tres libros de condolencias para reducir la espera. Al lado, a la derecha de los atriles, un ramo de rosas en agua para que se mantuvieran frescas junto a fotografías de la que fue alcaldesa de Valencia durante 24 años.

«Muchas gracias por haber sido nuestra alcaldesa, por haber sido honrada. La Justicia divina te premiará por haber dado tu vida por Valencia», comentó Mila sobre la dedicatoria que había estampado en el libro. Acompañada por María, la emoción embargada a las dos y la segunda apenas pudo articular palabras. «Casi no podemos hablar, su final ha sido algo cruel».

El ambiente general era de tristeza pero cubierto con una capa de indignación. De la larga cola emanaba enfado por el daño causado a Barberá los últimos años de su vida con el deseo de implicarla en casos de presunta corrupción. «Hoy dejas a tu Valencia, tierra que tanto has querido. Gente en la que has confiado y han estado contigo, dicen que se han dedicado a robar bajo tu techo querido. Has confiado en ellos y ese ha sido tu castigo. Que la paz esté contigo en ese lugar de amor donde no existe el dinero, ni la política ni el rencor» Adelaida leyó el borrador redactado en casa para no equivocarse en nada de lo que quería expresar. «La familia ha hecho bien en no traerla», opinó sobre la capilla ardiente ofrecida por el Ayuntamiento valenciano.