Las Provincias

El acusado de participar en el crimen, ayer.
El acusado de participar en el crimen, ayer. / Álex Domínguez

Culpa a sus amigos de matar al hombre que les acogió

  • La Audiencia juzga a uno de los tres acusados de asfixiar con un calcetín y dejar envuelto en mantas a la víctima para robarle 10.000 euros de su piso vacacional de Dénia

Una fuerte discusión con su pareja, un joven rumano, desencadenó la muerte violenta de un vecino de Madrid en su piso de vacaciones de Dénia. Así lo expuso ayer uno de los tres acusados de maniatar al hombre de 58 años al que asfixiaron con un calcetín y luego dejaron envuelto en mantas y alfombras antes de huir a Rumanía con 10.000 euros que guardaba la víctima en el apartamento. «Cuando subí del gimnasio ya estaba atado», relató el procesado, «por eso mis compañeros me dieron mil euros para que no dijera nada». Sin embargo, el pacto de silencio se rompió poco después de la huida.

Así, en el país del Este de Europa se encuentra el presunto autor material del crimen y su compinche cumpliendo condena por la paliza propinada a este tercer procesado para que no les desvelase, tal y como lo confirmó el enjuiciado al tribunal de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial. La representante del fiscal sostiene que los reos causaron la muerte al hombre para robarle el dinero, por lo que les reclama una pena de 15 años entre rejas por los delitos de homicidio y robo con violencia con la agravante de abuso de superioridad.

Los hechos sucedieron en agosto de 2014, aunque fue unas semanas antes cuando la víctima se topó con los que, presuntamente, acabaron con su vida. Se trata de tres jóvenes rumanos. Primero conoció a uno de ellos cuando vagaba por una estación de autobuses de Madrid, con quien inició una relación y lo acogió en su casa de la capital. Después, el hombre tuvo a bien dar cobijo a dos amigos del chico. El fallecido se encargaba de sufragar todos los gastos ya que ninguno contaba con un empleo y él contaba con un elevado nivel de ingresos económicos. Cuando llegó el verano, decidió pasar las vacaciones en su apartamento de Dénia con los tres. Al parecer, las discusiones sentimentales se volvieron constantes.

«Me contaron cómo lo habían maniatado con cinturones y cables hasta que lo dejaron enrollado encima de la cama», confesó el procesado, quien a preguntas de la fiscal aseguró que «no comprobé si se encontraba con vida» porque le entregaron el dinero y escaparon del lugar. El taxista que los llevó hasta Benidorm no pudo reconocerlo, aunque sí testificó ayer que le sorprendió «el fajo de billetes de 100 y 200 euros que llevaban».

Encontrar a los sospechosos no resultó nada fácil. La Policía Nacional acudió al domicilio alertada por una sobrina de la víctima, pues un amigo avisó de que hacía días que no contestaba a sus mensajes. Cuando accedieron a la vivienda el fuerte olor por la descomposición del cadáver les obligó a salir rápidamente. A partir de entonces, los investigadores iniciaron las pesquisas para dar con los posibles autores del crimen. Sorprendió lo ordenado y limpio que se encontraba el piso, aunque faltaban efectos de valor y dinero.

Los agentes contaban con pocas pistas, aunque todas apuntaban a ciudadanos rumanos, como el diccionario de ese idioma al español que había o los testimonios de los muchos vecinos con los que se entrevistaron los policías. Todos los testigos hablaban de tres jóvenes «que parecían del Este», como explicó uno de los responsables de la investigación de la Comisaría Provincial de Alicante.

Sin embargo, la pieza clave de un puzle que parecía difícil de armar la hallaron gracias a un amigo del fallecido. Este hombre facilitó una imagen que la víctima se tomó junto con los tres sospechosos en el estadio Santiago Bernabéu. «Teníamos tres caras pero ningún nombre», declaró el secretario de las diligencias. Tras un laborioso rastreo telefónico, de redes sociales y en colaboración con agentes de Madrid, los investigadores lograron averiguar la identidad de los acusados.

Por su parte, los médicos forenses responsables de la autopsia confirmaron que la causa del óbito fue «por asfixia» debido a «una gran congestión en la garganta» pues el calcetín «se introdujo profundamente».