Las Provincias

Compromís pide que la reeducación de los maltratadores no sea una alternativa a la cárcel

  • La formación entiende que los programas reeducativos deben cumplirse en todas las condenas «para evitar casos de reincidencia de los maltratadores sobre otras mujeres, una vez cumplida la pena»

La diputada de Compromís en las Corts, Marian Campello, ha presentado este viernes, Día de la Lucha Contra la Violencia de Género, una propuesta para que los programas psicosociales dejen de ser una alternativa a las condenas de prisión a los agresores por violencia machista, y que sean de obligado cumplimiento, junto con la condena penitenciaria.

Campello ha manifestado en un comunicado que "no podemos asistir como invitados de piedra a casos como el que hace unas semanas conocimos en Santa Pola (Alicante), donde un hombre, después de haber puesto tres explosivos en casa de su ex pareja, sólo era condenado a 46 días de trabajos comunitarios".

Por esta razón, desde Compromís entienden que los programas reeducativos "no pueden ser una alternativa más para esquivar la ejecución de la condena de prisión, sino un sistema permanente y estable en todas las condenas para evitar casos de reincidencia de los maltratadores sobre otras mujeres, una vez cumplidas las condenas".

La diputada ha puntualizado que un 30 por ciento de los asesinos machistas ya tenían antecedentes previos por motivos de violencia contra las mujeres y en su práctica totalidad nunca habían recibido ningún tipo de tratamiento de reeducación conductual.

También ha indicado que, según un informe de 2014, de la Audiencia de Alicante, las cifras de reincidencia entre aquellos hombres que se someten a este tipo de programas disminuyen hasta el 5 por ciento. "Pero a pesar de estas cifras, según datos de 2014, 1.700 condenados por maltrato no estaban siendo rehabilitados", ha manifestado.

Además, desde la asociación de mujeres juristas Themis sostienen que estos programas tienen que acompañar la pena o sanción, nunca plantearlos como una alternativa. Por eso, Compromís considera que los programas "no se tienen que plantear como métodos de elusión de las condenas, sino como tratamientos efectivos de reforma conductual y psicológica".

"Los maltratadores no son enfermos. Pero sí personas que entienden la dominación sobre la mujer como una forma de dominar la vida de la víctima e incluso la suya propia", ha destacado Campello, quien entiende que "hay que incidir en el cambio prematuro de conductas que puedan derivar en actitudes violentas de cualquier tipo hacia las mujeres, sean sus compañeras sentimentales o no".