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Lluvias de apenas 48 litros inundan un colegio y un juzgado y colapsan el tráfico

Lluvias de apenas 48 litros inundan un colegio y un juzgado y colapsan el tráfico

  • Las precipitaciones obligan a desalojar a 400 alumnos del CEIP 103 y dejan las primeras nevadas en el Rincón de Ademuz

valencia. Y llegó la esperada lluvia. Las precipitaciones que ayer regaron buena parte de la Comunitat no alcanzaron la fuerza de una gota fría, pero obligaron a desalojar un colegio de Valencia, inundaron un juzgado de Carlet y causaron desprendimientos en fachadas en la ciudad, además de colas en las principales carreteras.

Según José Ángel Núñez, climatólogo de AEMET, las precipitaciones de ayer «estuvieron lejos de ser torrenciales» a excepción de algunos puntos concretos de la Comunitat. Comenzó a llover en la tarde del lunes y siguió durante toda la madrugada y la mañana de ayer, con un desplome del termómetro de casi diez grados en un día.

Ayora y Chelva, donde más llovió, acumularon 48 litros por metro cuadrado. Algo menos se mojó Cofrentes, una comarca en la que apareció granizo de pequeño tamaño. Con el frío llegaron las primeras nevadas al Rincón de Ademuz. Sin embargo, en Valencia sólo se habían acumulado 10 litros por metro cuadrado hasta las 14 horas.

Esa lluvia de baja intensidad fue suficiente para volver a inundar los precarios barracones del CEIP 103 de Valencia, un centro con 400 alumnos de Infantil y Primaria situado en la calle Escultor Alfredo Torán. Como lamentaron fuentes de su AMPA, «cada vez que llueve se inunda y esta es la segunda vez que se desaloja este curso por culpa de las precipitaciones». Los estudiantes llevan casi una década esperando la construcción de un nuevo centro o, al menos, una solución para que el agua no se cuele en las aulas cada vez que chispea.

Según las mismas fuentes, las goteras se adueñaron ayer de siete puntos diferentes del bloque principal de barracones, correspondiente a Primaria, y también de las aulas prefabricadas de Infantil, instaladas el pasado agosto ya bajo el paraguas del nuevo gobierno autonómico. Cuando los bomberos llegaron alertados por la dirección del centro, no albergaban dudas. Todos los niños fuera. Además de que el agua entraba por varias zonas, apreciaron riesgo de cortocircuito. La Conselleria de Educación confirmó que las filtraciones habían afectado al cuadro eléctrico del centro.

Así, a lo largo de la mañana, cientos de madres y padres tuvieron que recoger otra vez a sus hijos en medio de quejas e indignación. Los progenitores se marchaban con la incertidumbre sobre si hoy sería posible llevar a clase a los menores.

Educación ha organizado una reunión con la empresa responsable de la instalación de los barracones para solucionar el problema. Según el departamento autonómico, no hubo más centros afectados por las lluvias en la Comunitat. Desde el AMPA piden «una solución urgente» y lamentan que ya hay «una generación entera de niños que ha pasado toda su etapa de Primaria en estas condiciones». Graduados en barracones.

El pasado octubre, un centenar de padres y alumnos del colegio 103 se concentraron para reivindicar la construcción del nuevo centro. Se trata de uno de los dos colegios públicos de la capital conformado por barracones. Con un cartel bajo el epígrafe «educando bajo la lluvia» representaron a José Císcar, María José Català y Vicent Marzà, los consellers que han prometido plazos de obras que no se han cumplido. La actual conselleria afirmó en septiembre de 2015 que las actuaciones se iniciarían antes de que terminara este año. La última promesa al Ampa fija la fecha del inicio de construcción en abril de 2017.

Pero los efectos de las flojas lluvias no se quedaron ahí. El juzgado número 4 de Primera Instancia e Instrucción de Carlet también fue desalojado por goteras. Anegaron sus dependencias, mojaron expedientes judiciales e hicieron imposible el trabajo de ocho funcionarios, según el Sindicato de Trabajadores de la Administración de Justicia (STAJ).

Expedientes mojados

Según el responsable sindical Luis García, «a pesar de que está ubicado en un edificio moderno de dos alturas, el juzgado, en la planta baja, sufre goteras y filtraciones de agua por las paredes». Las instalaciones judiciales no tienen ni dos décadas de existencia. «No ha llovido en exceso, pero se ha anegado parte de la primera planta durante toda la noche», lamentó. «Los funcionarios trataron de recoger el agua con cubos para poder trabajar, pero finalmente los responsables del juzgado han decidido suspender la actividad», agregó.

La suspensión del trabajo afectó a siete funcionarios y una letrada. Mientras, el juez se mudó a otra sala para celebrar juicios. Según García, no es la primera vez que hay filtraciones. Los trabajadores se han quejado, pero las soluciones «no han llegado con el gobierno del PP ni con el actual tripartito. La respuesta que hemos recibido ha sido siempre la misma: que ya vendrán a verlo. Pero aquí no ha venido nadie». Según fuentes de la Conselleria de Justicia, las obras ante las deficiencias se realizarán posiblemente la próxima semana, «cuando las condiciones meteorológicas mejoren» y los tejados se sequen.

Las complicaciones también llegaron por carretera. La V-30 se inundó, pero de vehículos. Según Tráfico a primera hora de la mañana se formaron colas de ocho kilómetros. También hubo atascos matutinos más intensos de lo habitual en la Pista de Ademuz (CV-35) y la V-21, entre otras arterias viales de Valencia y su área metropolitana. En la Font de la Figuera, una colisión entre dos camiones ocurrida sobre las once de la mañana causó retenciones de cinco kilómetros en la N-344.

Durante la madrugada, un árbol se desplomó en la calle Pianista Amparo Iturbi sin causar víctimas. Una farola y otro árbol frenaron parcialmente la caída. Según vecinos consultados «esta año ya se han producido diez caídas de árboles en el barrio de Malilla». Como indicaron los bomberos de Valencia, no hubo emergencias con víctimas ni achiques a causa de las lluvias. Pero en la calle Dibujante Manuel Gago varias placas de cemento prefabricado de desplomaron. Fue preciso balizar la zona de riesgo y sanear la fachada para evitar daños.