Las Provincias

Cerca de 215.000 valencianos están al borde de vivir en la calle

Una persona cubre con una manta a un indigente en Valencia. :: txema rodríguez
Una persona cubre con una manta a un indigente en Valencia. :: txema rodríguez
  • El número de menores de 20 años que pernoctan en Casa Caridad se ha duplicado en sólo doce meses

Con una notificación del juzgado para que abandonen su casa, viviendo con familiares o amigos porque no tienen otro recurso, subsistiendo en algún inmueble sin un contrato de alquiler o siendo víctimas de un ambiente violento que les empuja a huir de su propio hogar. Así se encuentran, en la actualidad, cerca de 215.000 valencianos, residentes que prácticamente están a las puertas de vivir en la calle o, como lo define la nomenclatura técnica, en situación de exclusión residencial. En total, según los cálculos de Cáritas, son algo más de 85.000 los hogares de la Comunitat afectados por esta amenaza. Además, según apuntan desde la ONG, el 5% de la población valenciana reside en condiciones de hacinamiento o en inmuebles inadecuados.

Con motivo del Día de las Personas sin Hogar, que se celebra el próximo domingo, la entidad quiso ayer dar la voz de alerta ante una problemática que puede originar a corto o medio plazo que se dispare la cifra de personas sin techo. Durante el pasado año, los programas específicos desarrollados por cada una de las Cáritas en las diócesis de Orihuela-Alicante, Segorbe-Castellón y Valencia atendieron a cerca de 6.000 personas sin hogar, según los datos proporcionados por la institución.

Casa Caridad, por su parte, aprovechó también ayer para hacer públicas las primeras conclusiones de su cuarto informe de las Personas sin Hogar en Valencia. El documento pone de manifiesto otra preocupante realidad: el aumento de residentes cada vez más jóvenes que reciben atención por parte de la institución. En concreto, en sólo un año se ha duplicado la cantidad de menores de 20 años que duerme en el albergue del paseo de la Pechina, pasando de los 1.100 atendidos en 2015 (el 5% de las 22.000 pernoctaciones totales) a rozar los 2.200 en lo que llevamos de año (el 9% de las más de 24.000 pernoctaciones del presente ejercicio). Desde la institución quisieron ayer mostrar su preocupación ante la tendencia de que cada vez sean personas de menos edad las que carecen de un hogar. El perfil de estos jóvenes, según explicaron, va asociado a problemáticas con las drogas o con algún trastorno de la conducta desde la infancia que, en un futuro y si no es tratado, puede evolucionar y ser peor en la edad adulta. «Algunos de ellos han pasado por centros de menores hasta la mayoría de edad, no cuentan con experiencia laboral y las redes familiares las tienen rotas», resume Gloria Cardona, trabajadora social de Casa Caridad. «El trabajo que hacemos en estos casos es, en primer lugar, el de mediación familiar, si los usuarios lo permiten, para que regresen pronto a casa. Si es imposible recuperar esa relación, se tramitan otros recursos con los servicios sociales, aunque lamentablemente no existen demasiados», destacó Cardona.

Mayores solos y enfermos

Otro colectivo que también preocupa a la entidad es el de personas que están solas y no presentan un buen estado de salud o sufren alguna patología mental. «La mayoría son hombres cuyo estado, tanto a nivel físico como cognitivo, ha empeorado debido a la pérdida de redes sociales. No tienen empleo y en muy pocos casos cobran pensión por discapacidad», apuntaron. En esta línea, Cristina Sánchez, responsable de trabajo social en el Multicentro Social de Benicalap, recordó que desde Casa Caridad «llevamos años alertando que los problemas mentales de las personas que viven o han vivido en la calle van en aumento y hace falta más recursos de salud mental dedicados a este colectivo».

En concreto, y hasta la puesta en marcha de este multicentro, «las personas sin hogar enfermas o convalecientes de Valencia no tenían ningún sitio donde recuperarse y, tras el alta hospitalaria volvían, a la calle». Ahora, añadió Sánchez, «pueden recuperarse gracias a este servicio en el que mayoritariamente se atienden casos de personas que han sufrido fracturas, ictus o padecen cáncer». Sin embargo, en la actualidad el multicentro se encuentra al cien por cien de su capacidad, de ahí la necesidad de que se incrementen los recursos asistenciales.

Perfil del sintecho

En cuanto al perfil de las personas que atiendes estas dos organizaciones, desde Cáritas indicaron que suelen ser hombres con problemas laborales o de adicciones sin red social de apoyo, mujeres jóvenes y de edad intermedia, separadas o divorciadas o que han sufrido malos tratos; personas inmigrantes, varones jóvenes ex tutelados que terminan en la calle, o personas que padecen algún problema de salud mental. Por su parte, los usuarios del albergue de Casa Caridad suelen ser hombres, de nacionalidad española y con una edad comprendida entre los 41 y los 65 años.