Las Provincias

Condenados por asaltar armados una farmacia y robar tranquilizantes

Condenados por asaltar armados una farmacia y robar tranquilizantes
  • Los tres acusados se presentaron con pasamontañas, palos y una porra eléctrica para desvalijar todo el medicamento y la caja del establecimiento

Un juez ha condenado a tres acusados de atracar una farmacia para saquear todas las cajas de un conocido tranquilizante. Los acusados se llevaron un botín de seis cajas de Trankimazin, algo más de 257 euros de la recaudación del día y un teléfono valorado en 30 euros, todo ello ocultos bajo pasamontañas y amedrentando a las empleadas del negocio con barras de hierro y una porra eléctrica, según ha quedado probado en la sentencia del Juzgado de lo Penal 6 de Alicante. Sin embargo, la Policía Nacional dio con los sospechosos pocos días después y en los registros domiciliarios hallaron las prendas y los objetos robados en el asalto al establecimiento ubicado en la carretera de La Alcoraya, en la partida alicantina de Cañada de Fenollar.

Entrar y salir. Así es como planearon los cacos el golpe, ya que mientras tres individuos accedían a la farmacia (uno de los cuales no ha podido ser identificado) otro de los miembros de la banda aguardaba fuera con el motor del coche encendido. Habían pasado todo el día vigilando el establecimiento, tal y como les oyó decir una de las empleadas, y sabían cómo debían actuar. Irrumpieron cuando las trabajadoras se encontraban a punto de cerrar, a las ocho de la tarde del 23 de marzo de 2012, con el rostro oculto bajo pasamontañas exigiendo el dinero de la caja y todos los envases con el tranquilizante.

«El ruido de las descargas asustaba», declaró en el juicio una de las perjudicadas. Nada más acceder a la farmacia, los individuos cerraron la valla metálica y apagaron el ordenador. «Nos dijeron que nos habían estado vigilando y que sabían cuáles eran nuestros coches», dijo la testigo que les aseguraron los cacos a fin de que tardaran en alertar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

Los sospechosos no tuvieron más remedio que reconocer el atraco en el juicio celebrado el mes de mayo pasado, ya que un pequeño detalle en las cajas del medicamento les delató. Cuando los investigadores dieron con ellos, encontraron todo el botín de Trankimazin, el cual contaba con unas chinchetas de colores que en esa farmacia pinchan en los envases para saber de un vistazo la caducidad del producto. Igualmente, las víctimas reconocieron la porra eléctrica con la que se perpetró el golpe. En su descargo, los individuos declararon durante la vista oral que actuaron movidos por su adicción a las drogas.

Los penados deberán cumplir apenas un año y medio de prisión por robo con intimidación con empleo de armas y de disfraz, pero se les aplican las circunstancias atenuantes de dilaciones indebidas -por el tiempo transcurrido desde que se inició el proceso- y de reparación del daño. Por otra parte, el magistrado absuelve a un cuarto procesado ya que no ha quedado probada su participación en los hechos enjuiciados. Además, los otros tres encausados declararon al tribunal que no se encontraba con ellos cuando perpetraron el asalto.

Las empleadas tampoco pudieron reconocer a este cuarto acusado debido al uso de pasamontañas en el atraco. Por ello, «no habiendo otras pruebas que permitan deducir su intervención en los hechos» directa o indirectamente «procede su absolución», resuelve el ponente de la sentencia, facilitada por fuentes del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV).