Las Provincias

El pantano de Amadorio, al 4,5% de su capacidad. :: EFE/M. Lorenzo
El pantano de Amadorio, al 4,5% de su capacidad. :: EFE/M. Lorenzo

El calor del otoño pone los pantanos del Júcar en situación de emergencia

  • Tres de los nueve sistemas de embalses, ríos y acuíferos de la cuenca se encuentran al límite, el peor estado desde julio de 2015

Las obras de emergencia para paliar los efectos de la sequía en la cuenca del Júcar activadas por el Gobierno central el pasado viernes son un claro ejemplo de la situación de carestía hídrica por la que atraviesa la Comunitat, en especial el interior de Valencia y la provincia de Alicante. El último informe de seguimiento sobre la escasez de agua elaborado por la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) viene a confirmar la delicada situación por la que atraviesa la cuenca, sobre todo tras las elevadas temperaturas registradas durante los meses de septiembre y octubre y la falta de precipitaciones.

En concreto, el documento de la CHJ, fechado a 30 de octubre, refleja que se encuentran ya en situación de emergencia tres de los nueves sistemas de embalses, ríos y acuíferos en los que se divide territorialmente la confederación. Marina Alta, Marina Baja y Serpis son estos grupos de embalses que ya presentan un estado crítico. El sistema de Vinalopó-Alacantí acaba de entrar también en situación de alerta, mientras que otros tres grupos de pantanos (Cenia-Maestrazgo, Palancia-Los Valles y Turia) reciben la calificación de prealerta. Sólo los dos restantes (Mijares-Plana de Castellón y Júcar) presentan una situación de presunta normalidad. Sin embargo, este último ya ofrece claros indicios de la delicada situación: a fecha de 14 de noviembre, último parte disponible, los embalses de Alarcón y Contreras (los mayores de toda la cuenca, ya que suponen la mitad de la capacidad total de almacenaje) se encontraban al 36% y 12%, respectivamente, de su nivel, por lo que apenas acumular 500 hectómetros cúbicos de agua, frente a los cerca de 2.000 que son capaces de almacenar.

En las zonas más afectadas la situación todavía es peor. En la Marina Baja, los pantanos de Amadorio y Guadalest están al 4,5% y a menos del 16% de su capacidad; mientras que en el sistema Serpis, el embalse de Beniarrés no llega al 10%. Especialmente sangrante es también la situación de los pantanos de Tous, Escalona y Bellús, en el bajo Júcar, y el de Forata, en el río Magro. En total, frente a los 3.347,5 hectómetros cúbicos de capacidad que tiene toda la cuenca, en la actualidad hay almacenados poco más de 860, lo que supone un cuarto del total.

Temperaturas elevadas

Y a todo ello hay que sumar los indicadores que utiliza la CHJ en sus informes, y que hacen referencia también a la situación de los acuíferos o el caudal de los ríos, entre otros aspectos; por lo que hay que remontarse a julio de 2015 (hace quince meses) para encontrar un escenario de sequía tan intenso.

Detrás de este último descenso de los recursos, además del verano y el incremento del consumo de agua potable por el turismo, está también las anormalmente elevadas temperaturas registradas durante los meses de septiembre y octubre (1 y 1,4 grados por encima de lo habitual), y las prácticamente inexistentes precipitaciones de este otoño; una tendencia que se extiende prácticamente a los tres últimos años.

Por ejemplo, según apuntaba José Ángel Núñez, jefe de Climatología de la delegación valenciana de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), «se puede decir que, térmicamente, el invierno pasado no existió, y sólo las tres primeras semanas de marzo, ya con el invierno astronómico casi finalizado (el climático se cerró en febrero), se registraron días relativamente fríos».

La Comunitat, según los datos facilitados por Aemet, en los últimos ejercicios acumula tres de los años más calurosos registrados prácticamente desde que hay datos estadísticos fiables (1950). En el balance de lo que llevamos de año, entre el 1 de enero y el 8 de noviembre, el 2016 sería el tercer año más cálido de toda la serie histórica, sólo superado por el mismo periodo del año 2001, y por el de 2014, que es el más cálido desde que existen registros, precisaron desde Aemet.

En esta línea, en los primeros días de septiembre se registraron las temperaturas más altas del año. «Para muchas localidades supusieron registros altísimos, nunca observados en septiembre», advirtió Núñez. El municipio de Xàtiva, por ejemplo, rozó los 44 grados de máxima.

A nivel de lluvias, la Comunitat acumula este año un déficit medio de precipitaciones del 47%; por lo que ha llovido prácticamente la mitad de lo normal y no de forma homogénea en todas las zonas.