Las Provincias

La Fiscalía de Valencia investiga 90 casos de acoso escolar en menos de dos años

Varios estudiantes caminan a la salida del colegio de Alicante en el que una chica fue víctima de acoso. :: álex domínguez
Varios estudiantes caminan a la salida del colegio de Alicante en el que una chica fue víctima de acoso. :: álex domínguez
  • La mayoría de los asuntos llevados a juicio son por lesiones a las víctimas y en ocho se aprecian daños a la integridad moral como el sufrido por la niña alicantina

El arresto de cuatro menores alicantinos acusados de insultar y humillar durante año y medio a una compañera de clase es sólo la punta del iceberg de un problema al que pone cifras la Fiscalía de Menores de Valencia. En menos de dos años, el departamento judicial ha abierto 90 investigaciones penales relacionadas con violencia en el entorno escolar, como confirmó la fiscal coordinadora Consuelo Benavent. La mayoría de las que se han llevado a juicio en este tiempo son por lesiones y hay también ocho casos de supuesto delito contra la integridad moral como el que sufrió la niña alicantina.

Es el resultado de un reciente informe de la Fiscalía que mide la incidencia del temido 'bullying' en los casos de menores atendidos por esta sección entre enero de 2015 y octubre de este año. Sorprendentemente, están llegando denuncias de padres con niños de incluso 6 o 7 años. Pero Benavente tranquiliza: «Son casos de poca importancia que, en muchos casos, responden a una sobreprotección paterna. Peleas entre niños siempre ha habido y a estas edades es mejor que se resuelva todo en el ámbito escolar».

También hay multitud de denuncias referidas a escolares de 12 y 13 años. Esas también acaban abocadas al archivo tras las diligencias premliminares. Eso sí, con traslado del caso a Educación para que tome las medidas oportunas. Tras esa criba inicial hay 90 casos en los que sí se han abierto investigaciones penales a estudiantes de entre 14 y 17 años implicados en lesiones leves (empujones, golpes y collejas), injurias o delito contra la integridad moral.

De ellos, una treintena se han resuelto por la mediación. El agresor se disculpa ante víctima en sede judicial y se pacta una reparación del daño, por ejemplo admitir el error y pedir perdón ante compañeros o en los mismos foros juveniles de internet donde antes se vertieron los insultos y burlas. En el resto de casos, algunos están en trámite y otros, los más graves y con pruebas fundadas, ya han ido a juicio por los citados delitos.

La plataforma de familias 'Acabemos con el acoso escolar' ha presentado 1.300 firmas para reclamar la aplicación de medidas que prevengan de modo efectivo el acoso escolar. El escrito se ha remitido al ministro de Educación, al conseller Vicent Marzà y a la concejala de Valencia, María Oliver. Argumentan que ni el programa estatal ni los planes de convivencia autonómicos, ideados para evitar supuestos de violencia escolar, se están cumpliendo. Plantean «un protocolo de prevención contra el acoso escolar eficaz y urgente para cada centro» que esté diseñado y coordinado «por un experto en prevención e intervención en acoso escolar debidamente acreditado con un mínimo de 120 horas de formación» y presente en cada escuela. Además, piden que tanto el equipo directivo como el resto del claustro reciba la misma formación.

«Tenemos casos mal resueltos por el colegio, cuyos resultados son tan peligrosos que hubiera sido preferible que no hubiera intervenido», aseveran. «Conseguir bullying cero pasa por combatir la ignorancia y la falta de conocomiento en los centros», señalan. En la petición se adjunta un listado de centros españoles donde han detectado casos y una serie de denuncias sobre una escuela de la ciudad de Valencia.

Francisco Sorolla es secretario general de la Asociación Valenciana Contra el Acoso Escolar. «El problema ha crecido de forma exponencial. Creemos que la ley del menor es todavía permisiva cuando los estudios demuestran que el acosador escolar puede ser maltratador o delincuente en edad adulta». En cuanto a las víctimas, cree que en un 60% de los casos se sigue castigando «la diferencia». «El que es buen estudiante, el patoso, el bajito, el de gafas, el obeso o el que sufre algún problema como dislexia o autismo», lamenta. Su consejo: «No callarse por temor a ser considerado chivato».