Las Provincias

Condenados por cortar el cuello a un joven con una botella rota

  • El tribunal impone penas mínimas tras el acuerdo entre los acusados de la agresión ocurrida en Alicante y la víctima, a la que indemnizarán con casi 12.000 euros

La paliza a un joven a las puertas de un pub de Alicante se ha saldado con la pena de dos años de cárcel al acusado de herirle en el cuello con una botella y con sendas condenas de un año y tres meses de prisión para los dos compinches que lo ayudaron a retener a la víctima. Los tres procesados reconocieron ayer los hechos acontecidos la madrugada del 12 de noviembre de 2011, además de haber abonado los cerca de 12.000 euros que exigían las acusaciones de indemnización para el perjudicado. Por ello, el Ministerio Público rebajó sus pretensiones de condena de cárcel de los siete años iniciales al aplicar las atenuantes de dilaciones indebidas y reparación del daño, según informaron las fuentes jurídicas consultadas.

La pelea se inició sobre las cuatro de la madrugada junto a las puertas de un conocido pub de la calle López Torregrosa, junto a la Rambla de Méndez Núñez de la capital. En un momento dado, los implicados cogieron unas botellas de cava. La Fiscalía detalla que uno de los reos escondía una rota -o la rompió en ese momento-, y le lanzó al menos cinco golpes al cuello de la víctima mientras sus amigos lo sujetaban, tal y como admitieron los procesados en la sesión celebrada ayer ante el tribunal de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial.

La vista oral arrancó el pasado martes, aunque las defensas de los inculpados, que ejercen los letrados José Manuel Alamán, José Luis Sánchez Calvo y Enrique Botella, solicitaron aplazarla hasta ayer para que sus patrocinados pudieran hacer frente a la indemnización mediante una transferencia internacional. Además de las penas mínimas, los magistrados resolvieron suspender la ejecución de las condenas de cárcel a condición de que no delincan en tres años, por lo que no tendrán que entrar en prisión.

La víctima de la agresión, representada por la letrada Pilar Albandea, sufrió heridas en el cuello que le han dejado diversas cicatrices en forma del número cinco en la zona afectada. Además, según el escrito de la acusación pública, el perjudicado padece desde entonces un trastorno neurótico reactivo con ansiedad ante la mirada de los demás y la observación.