Las Provincias

Cofrentes, apercibida por no aumentar la seguridad tras Fukushima

  • El Consejo Nuclear pone en marcha un centro de gestión en la central valenciana para mejorar la reacción «en caso de accidente severo»

Cinco años después del desastre nuclear de la central japonesa de Fukushima por un tsunami, lo ocurrido aún arrastra consecuencias. Incluso para la central de Cofrentes. El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha decidido apercibir a la instalación energética valenciana por «incumplimiento de la Instrucción Técnica Complementaria (ITC) relativa a Fukushima», tal y como aprobó el pleno, según informó ayer el organismo en un comunicado. En concreto, el incumplimiento consiste en no completar los protocolos de ampliación de las medidas de seguridad tras el siniestro en el enclave nipón.

La infracción cometida por Cofrentes es «haberse superado el plazo para la implantación de la acción de mejorar la instrumentación de la piscina de combustible gastado», según el escrito del CSN. La circular puntualiza que la central de Cofrentes procedió a renovar los instrumentos empleados en la piscina de enfriado, así como modificó el diseño según las instrucciones, pero no completó el aumento de las medidas de seguridad porque «no validó los procedimientos necesarios para el uso de la nueva instrumentación instalada».

El Pleno del Consejo de Seguridad Nuclear también ha dado el último visto bueno a otras medidas de seguridad que se pondrán en marcha en la central de Cofrentes, tras la catástrofe de Fukushima, al igual que en Almaraz y Trillo. «Todas estas modificaciones dan cumplimiento a requisitos establecidos por el CSN en 2012 en relación a las pruebas de resistencia tras el accidente de Fukushima y las mejoras contempladas en el plan de acción nacional», explica el organismo nacional.

La central valenciana será una de las instalaciones en la que se pondrá en marcha un Centro Alternativo de Gestión de Emergencias. Como explica el propio Consejo de Seguridad Nuclear, el objetivo del CAGE, contemplado también en las medidas a adoptar por las centrales tras el accidente en Japón, es convertirse en «una instalación para situaciones que se definen como más allá de la base de diseño de la central y su objeto es reforzar la capacidad de gestión en caso de accidentes severos».

Otra de las medidas aprobadas por el CSN y que se implantará en Cofrentes es la «instalación de recombinadores pasivos autocatalíticos de hidrógeno (PAR) en la contención». El propio ente de control de la seguridad nuclear explica en el comunicado en qué consiste este dispositivo. Los recombinadores de hidrógeno «tienen por objeto evitar la acumulación y la concentración de este gas, que reacciona fácilmente con el oxígeno del aire y produciendo una explosión».

El pleno también ha dado su visto bueno a la modificación de diseño para la instalación de recombinadores de hidrógeno en la contención de la central nuclear de Vandellós II.

El pasado mes de mayo, la central valenciana ya fue noticia, después de que el Ministerio del Interior informara de que un total de 490 agentes de la Guardia Civil protegerían las instalaciones nucleares, entre ellas la de Cofrentes, de la amenaza del terrorismo yihadista. Esa tarea es desarrollada este año de forma permanente por 185 efectivos y el dispositivo se completará en 2017 con otros 305 agentes, según el anuncio que hizo entonces el Ministerio del Interior.