Las Provincias

El pueblo que prohíbe las expulsiones de alumnos

Alumnos en unas charlas en el colegio Santísimo Cristo de Gata de Gorgos.
Alumnos en unas charlas en el colegio Santísimo Cristo de Gata de Gorgos. / LV
  • En Gata de Gorgos, el primer municipio de la provincia declarado libre de este castigo, el colegio, el instituto y el Ayuntamiento trabajan en alianza para mediar en los conflictos

«Expulsar del aula y del colegio no creo que sirva. Es como el dicho de 'pan para hoy y hambre para mañana'. Al final generas el efecto contrario, se quedan en su casa, sus padres se tienen que ir a trabajar y no pueden estar con él, provoca discusiones...», explica Magda Mengual, alcaldesa de Gata de Gorgos y, además, profesora de Secundaria.

El pasado 30 de marzo Gata de Gorgos, un municipio con cerca de medio millar de alumnos y enclavado en la Marina Alta, se declaraba el primero de la provincia libre de expulsiones y el segundo de la Comunitat Valenciana tras el de Paterna. El pleno aprobaba esta propuesta de Compromís y JuGa, que son los dos partidos que integran el gobierno local, y no era de extrañar que llegase a este acuerdo plenario cuando siete de sus trece concejales son profesores y maestros.

Este ha sido también el primer curso en que la nueva directriz se aplica desde que comenzaron las clases en el mes de septiembre y la comunidad educativa ya ha sido reconocida por su innovación (recibieron el Premio Lápiz Escuela Pública por parte de la Fapa Gabriel Miró). Un reconocimiento que les asombra porque consideran que no están haciendo algo fuera de la normal.

En Gata de Gorgos hay un colegio y un instituto. «No son centros conflictivos, estamos hablando de una población muy tranquila», pero eso no quita que se produzcan situaciones donde se debe intervenir. El diálogo es su premisa y a raíz de la aprobación de esta moción han creado un protocolo de actuación, flexible y movible, para los casos de falta de disciplina donde trabajan en alianza los profesores, con educadores y trabajadores sociales del Consistorio porque «la comunidad educativa somos todos y tenemos que estar implicados», insiste la alcaldesa, quien apunta que en este proyecto quieren que participen también voluntarios. Uno de los objetivos es reforzar las conductas positivas de convivencia en las aulas.

La expulsión es una medida correctora que consideran que no genera beneficios. Los profesores son guías de sus alumnos y se apuesta por mediar en la resolución de conflictos a través del diálogo y la reflexión, herramientas que ayudan al crecimiento del estudiante en una etapa tan complicada como es la adolescencia.

Mengual rechaza este tipo de castigos porque «genera el efecto rebote», aunque señala que ésta es una medida que ya se hace en otros centros (prohibir las expulsiones). Hay quien piensa que solo fomentan es el absentismo y que el estudiante acaba dejando el centro.

«Una cosa es que pilles a un alumno fumando y bebiendo, en este momento tienes que actuar, pero en otro tipo de situaciones y en Secundaria, que es una etapa más difícil, merece la pena perder diez o quince minutos hablando con el alumno para saber qué le ocurre, por qué actúa así y sentarle a tu lado siendo un guía para que él te vea como un igual y no como alguien extraño. Este tiempo que se emplea en conocer el origen del problema y hacerles entender qué está bien y qué no seguro que lo vas a recuperas al días siguiente», afirma la primera edil.

En el colegio e instituto aplican el programa de la tutoría entre iguales. Un plan que se ha extendido en los últimos años por la provincia y donde alumnos se convierten en tutores de compañeros (por ejemplo, los de 3º de Secundaria para los que entran nuevos) para mejorar la convivencia y prevenir el acoso escolar. Además, organizan unas jornadas sobre la educación en las emociones, que muestra la metodología por la que apuesta esta comunidad educativa. «El premio que nos han dado y la relevancia que se le ha dado no ha sorprendido porque es nuestro día a día y hay otros centros que también lo hacen. La comunidad educativa la formamos todos y para educar a la población tenemos que implicarnos desde los profesores al ayuntamiento», asegura.