Las Provincias

El Consell se ahorra con cada cuidador la mitad de una plaza de dependencia

Protesta de dependientes en la plaza de la Virgen de Valencia, en una imagen de archivo. :: manuel molines
Protesta de dependientes en la plaza de la Virgen de Valencia, en una imagen de archivo. :: manuel molines
  • La Comunitat es la única autonomía que todavía no presta el servicio de ayuda a domicilio a los dependientes de forma directa o concertada

valencia. La figura del cuidador no profesional es ya predominante entre los dependientes que tienen reconocido el derecho a recibir una prestación en la Comunitat. Además, y tras la modificación de los requisitos propuesta por el Consell para convertirse en cuidador, todo apunta a que seguirá aumentando en detrimento de otras prestaciones profesionalizadas recogidas en la normativa, como la ayuda a domicilio, los centros y residencias o la teleasistencia. Este tipo de ayuda mayoritaria en el sector de la dependencia, además, supone un importante ahorro para la Generalitat frente al resto de servicios previstos en el marco de la ley sobre autonomía personal.

En concreto, la prestación económica que recibe el cuidador no profesional oscila entre los 153 y los 442,59 euros al mes, en función del grado y el nivel de dependencia de la persona a la que asiste, mientras que el resto de prestaciones suponen una inversión mensual para la Administración autonómica de entre 300 y 833,96 euros. Además, una plaza pública en una residencia concertada requiere una inversión de unos 1.600 euros al mes. Por tanto, cada cuidador no profesional le cuesta a la Generalitat, como mínimo, la mitad que cualquier otra ayuda a la que optan los dependientes.

La postura de la Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas ante esta figura y la modificación de los requisitos para ser cuidador profesional es clara puesto que, como ya explicaron desde el departamento que dirige Mónica Oltra, el Consell «ha apostado por un modelo de atención en la que la persona pueda estar en su entorno familiar el máximo tiempo posible, dejando otras alternativas como último recurso». Para Igualdad, sin embargo, «tiene como objetivo conseguir la permanencia de las personas dependientes en su núcleo convivencial de origen».

De esta forma, la conselleria deja entrever que esta figura es prácticamente la única con la que se logra que los dependientes permanezcan en su hogar, un supuesto que choca con la opinión de los profesionales que se dedican al cuidado de este colectivo.

Para José María Toro, director general de la Asociación Empresarial de Residencias y Servicios a Personas Dependientes de la Comunitat (Aerte), los dependientes «deben estar donde se encuentren mejor atendidos. Lo ideal es que sea en su propio domicilio y cuidados por profesionales y, si llega a ser necesario, en una residencia».

Se da la circunstancia, además, que uno de los servicios que garantizaría que los dependientes estén «en su entorno familiar el mayor tiempo posible», como quiere la conselleria, sería el de la ayuda a domicilio, un tipo de prestación que, en la Comunitat, es inédito, puesto que ni la Generalitat lo presta de manera directa ni ha sacado ningún concurso para que, de forma concertada, este servicio lo presten profesionales del ramo. De hecho, la valenciana es la única autonomía de España que, a fecha 30 de septiembre de este año, no tenía concedida una sola prestación de ayuda a domicilio en materia de dependencia, según los datos que maneja el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. En el resto del país, el 16% de las prestaciones enmarcadas en la ley de autonomía personal se otorgan en materia de ayuda a domicilio. En total, hay cerca de 170.000 dependientes que cuentan con este tipo de servicio en todo el territorio nacional.

En esta línea, desde Aerte insistieron en que los servicios a domicilio prestados por entidades acreditadas «mejoran la calidad de atención a las personas», ya que estos profesionales están debidamente formados, tienen una supervisión técnica y orientadora por parte de la coordinación del servicio, reciben reciclaje profesional continuo y trabajan, en muchos casos, en entidades certificadas en sistemas de gestión de la calidad.

Por otra parte, desde la organización quisieron recordar también que, alrededor del 90% del caso de maltrato a personas mayores y ancianos (buena parte del sector de los dependientes) ocurre en el seno familiar, «maltrato entendido no como agresiones, sino especialmente por una falta de cuidados», apuntaron.

Sin embargo, y pese a todo ello, la tendencia apunta a que seguirá incrementándose la figura del cuidador profesional, principalmente por la intención del Consell de «dejar otras alternativas como último recurso», pese a que la normativa estatal establece, por contra, que la figura del cuidador no profesional debe ser una medida excepcional a la que sólo se debe recurrir si no hay disponibles otras medidas.