Las Provincias

El Consell abre la puerta a que cualquier persona pueda cuidar a un dependiente

Protesta de personas en situación de dependencia delante del Palau de la Generalitat, en una imagen de archivo.
Protesta de personas en situación de dependencia delante del Palau de la Generalitat, en una imagen de archivo. / irene marsilla
  • Los profesionales alertan de que reducir los requisitos para actuar como cuidador podría empeorar la calidad de la atención

La Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas ha decidido modificar los requisitos para convertirse en cuidador no profesional de personas dependientes y, por tanto, para la concesión de las prestaciones económicas que se otorgan para tal fin. Hasta ahora, estos cuidadores debían ser familiares del beneficiario de la ayuda, convivir con él en el mismo domicilio y, como máximo, tener otro trabajo a media jornada, todo ello enfocado a garantizar que presta una atención adecuada al dependiente que asiste y a facilitar una ayuda económica al seno familiar. Con el cambio previsto por el departamento que dirige Mónica Oltra podrá ser cuidador no profesional una persona que mantengan una «vinculación afectiva» con el solicitante y que resida, al menos, en un «municipio próximo»; modificación que ha desatado la preocupación entre los profesionales valencianos dedicados al cuidado de los dependientes.

Al respecto, José María Toro, director general de la Asociación Empresarial de Residencias y Servicios a Personas Dependientes de la Comunitat (Aerte), advirtió que, con la modificación propuesta, «se abre tanto el abanico que cualquiera puede ser cuidador, lo que va a influir en el servicio prestado ya que no hace falta que sea un familiar, ni que conviva con la persona cuidada y lo hace compatible con un trabajo a jornada completa». «Creemos que puede fomentar la economía sumergida y un descenso de la calidad de la atención», aseveró Toro.

Además, tanto la ley de promoción de la autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia como la propia orden autonómica que la regula establecen que la prestación para el cuidador no profesional tiene «carácter excepcional», por lo que únicamente se podrá conceder cuando «no sea posible el acceso a un servicio debido a la inexistencia de recursos públicos o privados acreditados. Sin embargo, en la Comunitat prácticamente la mitad de las ayudas concedidas en el marco de la dependencia han ido a parar ya a cuidadores no profesionales, frente a la media nacional del 34%. La tendencia, asimismo, indica que este porcentaje seguirá incrementándose, puesto que durante el presente ejercicio cerca del 82% de las nuevas resoluciones que se han dictado en la Comunitat son de este tipo, según alertaron desde Aerte basándose en datos del Imserso.

Por contra, según datos del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, la Comunitat es la única autonomía de toda España que, a fecha 30 de septiembre, no tiene concedidas ni una sola ayuda a domicilio, pese a que este servicio supone el 16% de las prestaciones concedidas a nivel nacional.

Sobre ello, Toro opina que los servicios a domicilio prestados por entidades acreditadas mejoran la calidad de atención a las personas ya que sus trabajadoras (más de un 85% son mujeres) «están debidamente formadas, tienen una supervisión técnica y orientadora por parte de la coordinación del servicio, cotizan en el régimen general de la Seguridad Social, se regulan por un convenio colectivo, tienen representación sindical, reciben reciclaje profesional continuo, trabajan en muchos casos en entidades certificadas en sistemas de gestión de la calidad, tienen una retribución más elevada y prestación de desempleo llegado el caso. Por contra, el cuidador no profesional «no cotiza a la seguridad social, no genera retornos por IRPF y ni siquiera figura como una persona empleada en las estadísticas», lamenta.

Por último, resaltó la existencia de estudios «que demuestran que el retorno por cada euro invertido en servicio de ayuda a domicilio es superior a 2,5, por lo que no sólo no es un gasto, sino que es una magnífica inversión social».

Entorno familiar

Frente a todo ello, y para la conselleria, la figura de cuidador no profesional «tiene como objetivo conseguir la permanencia de las personas dependientes en su núcleo convivencial de origen», por lo que el departamento de Oltra apuesta «por un modelo de atención en la que la persona pueda estar en su entorno familiar el máximo tiempo posible, dejando otras alternativas como último recurso».

Sobre la modificación de los requisitos, desde Igualdad explicaron que la regulación que había hasta ahora «encorsetaba el acceso a la figura del cuidador no profesional», por lo que la nueva normativa permitirá que, por ejemplo, un padre o madre que trabaje a jornada completa pueda actuar como cuidador no profesional de su hijo, además de atender a personas que no tengan un familiar directo que les pueda atender.

En cualquier caso, resaltaron que la concesión de esta prestación «siempre se hará atendiendo a criterios de capacitación física y mental del cuidador propuesto, la relación de parentesco o proximidad afectiva y la convivencia o proximidad de la residencia del cuidador con la de la persona dependiente, teniendo siempre en cuenta el bienestar y la adecuada atención a la persona en situación de dependencia y contando con el informe favorable del correspondiente Servicio Municipal de Atención a la Dependencia».