Las Provincias

fotogalería

Una joven abrigada por el centro de Alicante. / J. P. Reina

Las temperaturas se desploman con la entrada de una masa de aire frío

  • Los termómetros caen hasta nueve grados respecto a la semana pasada cuando Alicante alcanzó las máximas más altas del país

Las temperaturas ayer se desplomaron. En pocos días Alicante ha dejado atrás el récord de máximas más altas del país. La entrada de una masa de aire frío que afecta a Europa y al norte de la Península es el motivo de esta caída de los termómetros de hasta nueve grados si se compara con la situación que se vivía el pasado jueves cuando se alcanzaron los 29 grados (la más alta de España) y el sábado, los 27,7ºC.

El frío llegó el domingo a la provincia y ayer se intensificó. En Alicante las máximas fueron de 20 grados y las mínimas de 10ºC. Un descenso que fue generalizado de norte a sur. En el interior las mínimas descendieron hasta los 3 grados caso de Ibi y de 4ºC en Alcoy o Villena, según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) que muestra que la situación mejorará a partir de mañana. Desde el Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante destacaron ayer la llegada de los primeros copos de nieve del otoño en las montañas más altas de la provincia, aunque de forma muy leve y sin llegar a cuajar.

Cambio climático

Por otra parte, el catedrático de Climatología de la UA, Jorge Olcina, advirtió ayer de la necesidad de «gestionar bien» la demanda del agua en la Comunitat porque la calidad de las precipitaciones está cambiando y la tendencia de las lluvias que se producen en otoño es a «crecer en intensidad».

Olcina intervino en Les Corts en la subcomisión para el estudio de la gestión del agua en la Comunitat Valenciana y posibles alternativas ante el cambio climático que -según alertó- «es innegable».

Según Olcina, ha habido un cambio en la distribución estacional de las lluvias. En primavera se reducen las precipitaciones, que son las que generalmente se almacenan para las demandas de verano, mientras que aumentan en otoño, época donde la gota fría deja de golpe 200 litros «que hacen más daño que beneficios porque no se almacenan». «Hay que planificar pensando en las lluvias del otoño», manifestó el catedrático, quien abogó por diseñar sistemas de captación pluvial porque la tendencia de las fuertes precipitaciones de otoño «es a crecer».

Respecto a los trasvases, cree que podría ser suficiente mantener a corto y medio plazo los actuales y respecto al del Ebro apuesta por «pasar página, porque en momentos de sequía no podría trasvasar agua y hay problemas territoriales y políticos. Sería más un problema que una solución en el litoral mediterráneo».

A su juicio, es «impensable eliminar» a medio plazo el trasvase Júcar-Segura porque «no hay sustitución a corto plazo», y se mostró partidario de mantener el Júcar-Vinalopó con el trazado actual. Asimismo, advirtió de que la calidad del agua ha cambiado y en algunos territorios de la Comunitat también la cantidad, y hay zonas de montaña del interior y de las comarcas de La Marina y La Safor donde puede haber «cierto incremento de las lluvias». También alertó del calentamiento del mar Mediterráneo, que mantiene los 24 grados de temperatura desde finales de junio hasta mediados de octubre, lo que hace a este mar potencialmente inestable».