Las Provincias

La falta de expectativas de empleo retiene a los jóvenes en las aulas

La falta de expectativas para encontrar un empleo ha hecho que los jóvenes españoles no tengan prisa alguna en dejar de estudiar, que se refugien en las aulas con la doble intención de retrasar al máximo el momento de incorporación al mercado laboral y de llegar a la búsqueda de ese primer contrato con un alto grado de formación. La evolución en la última década, la que incluye los años más duros de la crisis económica, es clara y reveladora. Cinco de cada diez menores de 30 años españoles estaba matriculado el año pasado en algún tipo de estudios del sistema educativo. El crecimiento de los que a estas edades continuaban en las aulas ha sido radical, con un aumento de diez puntos desde 2005, según el último análisis del panorama educativo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Se trata de un fenómeno intenso en España y también vivido en otros países donde la crisis ha hecho más estragos, como Grecia o Italia, y directamente vinculado con las altas tasas de desempleo de estos estados, pero especialmente con las del paro juvenil. «La dificultad actual de los jóvenes para acceder al mercado laboral ha propiciado el aumento de su permanencia en el sistema educativo», según el estudio.

En 2005, con un sector de la construcción desbocado y rico en mano de obra poco cualificada y un mercado laboral pujante, no llegaban al 40% los menores de 30 que estudiaban en España y hasta el 31% de los jóvenes de entre 18 y 24 años dejaban de formarse al final de la ESO, una parte incluso sin haberse titulado. En ese mismo año, en la UE, la media de los que continuaban estudios hasta los 30 años era del 46,6%, 7,3 puntos más que en España.