Las Provincias

Una operaria controla una de las líneas de envasado de las tabletas de chocolate 'Hacendado'.
Una operaria controla una de las líneas de envasado de las tabletas de chocolate 'Hacendado'. / Á. Domínguez

El triángulo de chocolate y miel

  • La conexión como interproveedor de Mercadona permite al grupo Sanchis Mira crecer este año un 10%

  • Las veinte líneas de las cuatro plantas de Antiu Xixona de turrones, chocolates, mazapanes y barquillos generan 508 empleos y una facturación próxima ya a 100 millones

El grupo Sanchis Mira SA, interproveedor de la cadena de distribución alimentaria líder en España, Mercadona, nació en el año 1964 producto de la fusión de cuatro familias de empresarios turroneros: los Sanchis Mira y su marca Antiu Xixona; los Galiana y su marca La Fama; los Monerris; y los Sala Miquel. Fue entonces cuando se creó la primera de las cuatro plantas de producción que el grupo posee en estos momentos, gracias a su exponencial crecimiento desde el año 1999, cuando se convierte en suministrador exclusivo de turrones y mazapanes de la cadena de Juan Roig, y, sobre todo, desde el año 2011, al acceder como interproveedor de chocolates de la famosa enseña comercial.

Hoy hablar de chocolates y turrones en España pasa irremisiblemente por un triángulo fabril que se remonta en origen al año 1863, cuando realmente nace este importante grupo empresarial, pero que ha evolucionado para adaptarse con tecnología punta, seguridad alimentaria y certificación de calidad y medioambiental a las mayores exigencias del consumidor más actual.

El director general del grupo Sanchis Mira, César Soler Coloma, recuerda cómo hace apenas dos décadas la facturación anual global de la casa que comercializa el famoso etiqueta negra Antiu Xixona apenas sí superaba los 10 millones de euros. Ese dígito se ha multiplicado por diez al cabo de tres lustros de conexión como interproveedor de Mercadona. La compañía tiene cerrada de forma provisional la previsión del ejercicio con unas ventas totales de 95 millones de euros tras crecer un 1% respecto al año 20015. La producción, por su parte, pasará de 19.000 a 21.000 toneladas, lo que supone la friolera de un 10% más en solo un año. Soler explica la disparidad entre los guarismos: «Este año el precio de la almendra ha bajado, por lo que el precio de venta del turrón también baja, pero, por contra, crece de modo considerable la fabricación al mejorar el consumo interno».

Esa mejora en la previsión de la demanda, sobre todo la navideña que sigue marcando las pautas de un sector muy estacionalizado, también ha permitido a la compañía que dirige Soler mejorar ligeramente el empleo con un 2% más de plantilla fija, fija discontinua y eventual hasta alcanzar los 508 puestos a día de hoy. «Tenemos nuestros peso en Jijona y en el conjunto de la provincia», resalta Soler Coloma. La empresa Antiu Xixona de chocolates y turrones está indisolublemente ligada a Mercadona y su marca blanca 'Hacendado'. El director admite abiertamente que ya concentra el 80% de la facturación del grupo. Por ello, los volúmenes de fabricación en las cuatro plantas producen algo más que vértigo. De ese triángulo fabril salen hacia toda España a diario cientos de miles de tabletas. Por ejemplo, en la planta chocolatera abierta en 2011 tras un año récord de instalación de tecnología punta italiana, alemana y española, se elaboran y envasan a diario unas 470.000 tabletas sólidas y con tropezón (con o sin leche, con o sin azúcar, blanco o negro, con almendras o avellanas...), así como fideos de chocolate. Y las cifras siguen siendo astronómicas en el resto de plantas. Sóler recuerda que elaboran y envasan un millón de paquetes de figuritas y mazapanes rellenos en la planta del mazapán; medio millón de almendritas rellenas de turrón; decenas de miles de paquetes o botes de galletas delicias de turrón al chocolate o barquillos rellenos y vacíos de la planta de barquillos; y 1.200 toneladas de turrones de textura blanda o Jijona y 1.000 de textura dura o Alicante, lo que supone el 40% de todos los sabores de turrones navideños de la marca blanca 'Hacendado' o las propias Antiu Xixona y La Fama. Cifras también de calado teniendo en cuenta que las tabletas son de 200 o 300 gramos (más de seis millones de barras de turrón solo de los dos sabores más consumidos en España y en todo el mundo). El grupo alimentario se ha impuesto una «regla de oro» para crecer este año y en los venideros en el entorno de dos dígitos. Soler explica que lo primero es la seguridad alimentaria, seguida por la calidad y la calidez, el servicio al cliente, el precio y, por último, el beneficio empresarial. Las cuatro fábricas están certificadas en calidad, seguridad alimentaria y medio ambiente. «Tenemos un equipo multidisciplinar de ocho personas en distintas ramas como ingeniería química, industrial, biología y tecnología de alimentos, así como asesoramiento con centros tecnológicos para mantener la innovación orientada al 'jefe'», explica Soler al interiorizar el diccionario del verdadero jefe, Juan Roig, quien llama así al cliente. Basta con girar visita a la fábrica del chocolate para comprender el esfuerzo en calidad y seguridad. Y observar la amalgama de personas y robots. Esta planta abierta en 2011 incorporó una segunda línea de integración y robotización del envasado final en 2014. La enorme innovación tecnológica italiana y alemana que incorpora no impide que trabajen 50 personas en el control de procesos. Desde que llegan los camiones cisterna de Valencia (Natra), Vic o Perpignan con chocolate blanco, negro, con o sin azúcar, tras pasar por básculas antes de llegar a los depósitos, hasta que se colocan en cajas, todo huele a esencia de cacao. Y a un enorme esfuerzo en I+D+i para evitar cualquier traza de un objeto que tenga una densidad mayor al agua con un grado de fiabilidad y precisión de un milímetro. Con rayos x y detector de metales del principio al final de la cadena se garantiza filtrado, atemperado, moldeado, tableteado y envasado. «El chocolate debe estar luciente, brillante y con todo su bouqué».