Las Provincias

Sanitarios de la provincia aprenden a curar en las UCI las «heridas emocionales»

El médico Gabriel Heras, y detrás la gerente del departamento de Sant Joan, en el salón de actos del hospital.
El médico Gabriel Heras, y detrás la gerente del departamento de Sant Joan, en el salón de actos del hospital. / Álex Domínguez
  • El médico Gabriel Heras, que ha traspasado fronteras con su famoso proyecto para humanizar las unidades, muestra en el Hospital de Sant Joan cómo mejorar la atención para que sea excelente

Solo los pacientes que han estado en la UCI saben lo que supone permanecer tumbados en la cama de una habitación de pocos metros cuadrados y rodeados de máquinas y cables. Así se explica Gabriel Heras, especialista en Medicina Intensiva en el Hospital Torrejón de Ardoz (Madrid) y que ha traspasado fronteras. Creador del proyecto 'HU-CI: Humanizando los cuidados intensivos' -junto a un equipo 23 personas- puso en marcha la iniciativa en febrero de 2014 y ha crecido tan rápido que está derribando muros del sistema sanitario. Sus seguidores, que se extienden ya por diferentes países, se han apuntado a esta propuesta de mejora de las UCI para curar las «heridas emocionales». Es lo que Heras denomina el «cuidado de lo invisible», el prestar atención a las emociones de los pacientes, los familiares y los profesionales. Los sanitarios alicantinos han querido conocer de primera mano el proyecto.

La Comisión de Humanización del Hospital de Sant Joan que lleva más de 23 años en activo y es una de las más longevas del país ha invitado al especialista al centro para impartir unas charlas. Un encuentro que ha contado con la presencia de la gerente, la doctora Isabel González, y al que asistieron profesionales de la UCI de Sant Joan, pero también de otros departamentos de la provincia e incluso de Lorca (Murcia). Actualmente, de las cerca de 300 UCI en el país la mitad están haciendo propuestas de cambio.

«El planteamiento es que cada UCI evalúe dónde está en este momento para poder mejorar a través de esta hoja de ruta. El 70% de las líneas que planteamos son gratuitas, no requieren de inversión sino de un cambio de actitud; el 30% restante depende de las autoridades sanitarias», explica Heras.

Entre esas líneas para crear un entorno y trato más amable y cálido destaca la flexibilización de los horarios de visita de los familiares (permitiendo, incluso, la entrada de mascotas de enfermos); mejorar la comunicación entre pacientes y profesionales; cuidar el desgaste de los sanitarios ya que se ha detectado que un 50% de los profesionales de la UCI están 'quemados' al permanecer en contacto diario con el sufrimiento y trabajar siempre «a toda velocidad» y con tensión; integrar a las familias en los cuidados; incorporar a psicólogos; naturalizar el proceso de morir; implementar la música también como curación y diseñar infraestructuras más humanizadas. El especialista pone el caso de la necesidad de hacer un cambio en las salas de espera. Unos espacios donde los familiares permanecen estáticos, cada uno con su sufrimiento y dolor, generándose un ambiente «tóxico» hasta que les abren las puertas para poder estar 30 minutos con sus allegados.

La tasa de supervivencia en las UCI se eleva al 90% frente a un 10% de fallecimientos. Las cifras que se manejan en España muestran, -según destaca Heras-, que se «trabaja muy bien» ya que en otros países la mortalidad está entre el 15% y 30%. Sin embargo, más allá de los conocimientos técnicos hay que dar una «vuelta de tuerca» -añade- para pasar del trato ejemplar a uno excelente donde se cuiden la emociones, una faceta que hasta el momento se había dejado de lado.