Las Provincias

Expertos alertan de la nueva moda entre los jóvenes de beber rápido para emborracharse

  • Los especialistas detectan que las adolescentes ya consumen más alcohol que los varones y que parte de los comercios suministra a menores

El fallecimiento de una niña de 12 años por un coma etílico tras ingerir una gran cantidad de alcohol el pasado día 28 de octubre en Madrid ha encendido todas las alarmas, sobre todo ante la nueva modalidad de consumo que se está extendiendo entre los más jóvenes, bautizada como 'binge drinking' o atracón. Este nuevo patrón se define como la ingesta de cinco o más copas de bebidas con una elevada graduación alcohólica en un corto espacio de tiempo (entre una y dos horas) y ya está causando estragos entre la población más joven, en muchas ocasiones menores de edad.

Así lo advierten varios especialistas en la materia como el psicólogo clínico y profesor de la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir, Ángel Turbi. Este experto, en una jornada celebrada ayer en la institución, distinguió entre el fenómeno del botellón y la nueva modalidad del atracón, «que es lo problemático». «El botellón no mata, el atracón, sí, y esto es lo que hay que atajar y sobre lo que hay que alertar a las familias», resumió. Así, indicó que, pese a que en general se ha reducido la ingesta de de alcohol, ha crecido el «consumo problemático», que suele acarrear intoxicaciones etílicas.

Turbi también alertó del aumento del consumo de alcohol entre semana, en el fenómeno que bautizó como «de botellín», por la proliferación de ofertas hosteleras de cubos de botellines de cerveza a un precio reducido. «En principio es un consumo moderado, pero continuado, por lo que a largo plazo puede provocar daños», advirtió.

En relación a los menores de edad, este psicólogo clínico indicó que, en los trabajo de campo desarrollados, «cuando les preguntamos cómo consiguen el alcohol responden que lo compran directamente, por lo que hay establecimientos que no cumplen con la legislación».

Turbi coincidió con la profesora Lourdes Alapont, quien también impartió una conferencia en la jornada, en que las chicas ya consumen más y se emborrachan más que los varones. Estos expertos apuntan a varias razones. Por un lado, las jóvenes suelen ir acompañadas de chicos mayores que ellas, por lo que les resulta más sencillo el acceso al alcohol. Además, se viene registrando una mayor violencia filio-parental entre las féminas y su ámbito familiar, también sufren un mayor estigma social y una merma de la autoestima, que desemboca en conductas de riesgo sexual, maltrato psicológico y físico, y violencia a través de las redes sociales.

Por su parte, el psiquiatra y coordinador de la Unidad de Alcohología de Gandia, Pepe Olcina, explicó a LAS PROVINCIAS que el problema del consumo de alcohol en la adolescencia es creciente porque «la diversión se enfoca, precisamente, a ese consumo». «Beber lo más rápido posible para que, cuanto antes, se sienta el efecto de embriaguez y para desinhibirse», es la práctica más habitual en la actualidad. Sin embargo, este patrón unido a una edad temprana origina los citados problemas de intoxicaciones. Este especialistas sanitario apunta que en relación a los trastornos por abuso del alcohol se están llevando a cabo dos diagnósticos mayoritarios: el alcoholico con una dependencia diaria y el abusador que «normalmente no necesita al alcohol, pero cuando sale no puede de dejar de beber y termina abusando».

Por último, el sociólogo y presidente de la Fundación Patim (especialista en adicciones y exclusió social), Francisco López, también apuntó al cambio en la manera de beber hacia una «forma impulsiva, en menos tiempo más cantidad». Apunta a un paso previo a iniciar la noche de fiesta. «Ya no solo el tradicional botellón, sino en cualquier portal o hasta dentro de los coches... Vemos casos de jóvenes que se beben cinco cubatas en menos de una hora o una botella de vozka entre dos», resumió.