Las Provincias

El reo llegando al juicio.
El reo llegando al juicio. / A. D.

Condenado a 14 años de prisión por matar a sartenazos a su mujer en Xàbia

  • La Audiencia impone casi el máximo por el delito de homicidio a causa del sufrimiento ocasionado a sus hijos menores, que presenciaron los hechos

El asesino de Hanane deberá pagar con 14 años de cárcel por el crimen. Así lo ha determinado la magistrada encargada de sentenciar al reo al que los nueve miembros de un jurado popular declararon culpable por un delito de homicidio la semana pasada a Mouine B., quien arrebató la vida de su esposa en el domicilio familiar de Xàbia en marzo del año pasado, cuando la emprendió a sartenazos contra la víctima, de 43 años. La brutalidad de la agresión fue tal que el mango se rompió en el último golpe.

Todo ello, en presencia de la madre de la víctima y de los dos hijos de la pareja, que entonces tenían 7 y 12 años, circunstancia que ha tenido muy en cuenta la ponente del fallo. Indudablemente «la aflicción en los testigos presenciales» justifica la «imposición de la pena que no puede ser la mínima posible», sostiene.

Los miembros del tribunal consideraron probado que el reo actuó de forma contundente con el objetivo de acabar con la vida de la mujer. No tuvieron dudas, pues en todas las votaciones hubo unanimidad por parte del jurado. Es decir, que la versión ofrecida por las acusaciones fue tal y como sucedieron los hechos la mañana del 1 de marzo de 2015. Mouine, de 40 años, regresó a casa y en el trayecto ya mantuvo alguna palabra más alta que otra con su esposa.

La situación no se apaciguó al llegar el procesado al domicilio familiar, ubicado en la calle Juan Carlos I de Xàbia. La madre de la víctima, que pasaba temporadas con la pareja y los niños, sabía de los modales del hombre, a quien le había escuchado en más de una ocasión frases como «en mi casa mando yo» o que «Mucho menos me manda una mujer», tal y como relató la anciana, de 84 años, durante la vista celebrada en la Audiencia de Alicante.

Por ello, la discusión subió en intensidad hasta que el acusado cogió el utensilio que empleó como arma mortal. Con la sartén en la mano, Mouine asestó un fuerte golpe a la mujer en la mano. Esta, desde el suelo, trató de escapar del inmueble e intentó alcanzar el ascensor, pero el procesado abortó su intento de escape y la agarró del pelo para arrastrarla de nuevo al comedor. Allí le golpeó al menos cinco veces en la cabeza.

Los médicos responsables de la autopsia fueron contundentes en su dictamen al asegurar que una caída no hubiera provocado los daños que Hanane sufrió en su cráneo. Tal vez un solo golpe, pero no era el caso. La mujer sufría fracturas en su cabeza que le originaron distintos hematomas y hemorragias que ocho días más tarde le causaron la muerte. El óbito se habría producido de inmediato de no ser por la rápida atención de los sanitarios, quienes le practicaron una craneotomía. Aun así, las heridas revestían demasiada gravedad.

Los miembros del jurado tuvieron en cuenta el relato presentado por los forenses, como también el de la madre de la víctima, dejando de lado la versión ofrecida por el reo. Este alegó que todo fue consecuencia de un accidente por haber empujado a su pareja que hizo que se golpeara la cabeza con una mesa. Incluso aseguró que fue él quien avisó a los servicios sanitarios, extremo que el jurado considera falso, pues sostiene que Mouine incurrió en «omisión de socorro», limitándose «a limpiar con una fregona restos de sangre y vómitos».

La magistrada impone al homicida la prohibición de aproximarse a sus hijos o a los familiares de Hanane a menos de un kilómetro en seis años cuando abandone la cárcel. Además, deberá indemnizar a cada uno de sus vástagos con 100.000 euros, y con otros 12.000 euros a la madre y a cada uno de los hermanos.