Las Provincias

Fallece a los 109 años la valenciana más longeva de la provincia

Fallece a los 109 años la valenciana más longeva de la provincia
  • Consuelo García nació en 1906 y era natural de La Font de la Figuera

Ha fallecido en la residencia para mayores de Moixent Consuelo García Arráez, natural de La Font de la Figuera, que hubiera cumplido los 110 años el próximo 23 de diciembre.

Nacida en 1906, Consuelo era la mujer más longeva de la provincia de Valencia. Hija primogénita de una acomodada familia de La Font de la Figuera, su padre fue el fundador y propietario de una próspera fábrica de calzado. Le seguían dos hermanos varones, ambos fallecidos ya hace años. Consuelo nunca se casó ni tampoco trabajó fuera del hogar. Gracias a su desahogada posición económica y a sus propiedades, pudo pasar toda su larga existencia ejerciendo de ama de casa y viajando y conociendo mundo, que era su gran pasión.

Su núcleo familiar se centraba desde hacía tiempo en sus sobrinas Amparo y Pilar y su sobrino Miguel. Precisamente Amparo, que desde niña ha tenido mucho contacto con su tía, recuerda que era una gran cocinera. «Cuando le hicieron el homenaje por su centenario fue ella misma quien preparó todo el banquete para los invitados». Y asegura que era una mujer muy avanzada para su tiempo. «No tenía una mentalidad cerrada, al contrario, todo lo que era progreso y libertad le parecía estupendo», precisa Amparo quien confirma que «le encantaba viajar y lo hacía tan pronto como tenía ocasión con dos amigas también solteras y en buena situación económica».

Hasta cumplidos los 100 años residió en una casa de la plaza Mayor, en el centro del pueblo, por lo que era muy conocida y apreciada por sus vecinos. El propio alcalde de la localidad, Vicent Muñoz, que tiene 37 años, la recuerda perfectamente. «La veía a menudo cuando pasaba por la plaza; ella entonces ya era una mujer mayor pero siempre estaba muy activa», dice .

Cuando cumplió los 101 años, tanto ella como sus sobrinas decidieron que estaría mejor atendida en una residencia para mayores, «pese a que era absolutamente autónoma y tenía la cabeza perfectamente». «De hecho, hasta los 107 no le hizo falta una silla de ruedas y se podía hablar con ella de cualquier tema, aunque ya tuviera sus manías», dice Amparo quien recuerda que hasta el final de sus días «salía de la residencia tres veces por semana a merendar en alguna cafetería de Moixent». «Mi hija Sara, que era su sobrina nieta, siempre tuvo con ella una relación muy cercana, la quería mucho y la visitaba a menudo», concluye Amparo.

Desde el Ayuntamiento de La Font de la Figuera, tanto el alcalde como el equipo de gobierno han lamentado su pérdida en un comunicado.