Las Provincias

Educación podrá nombrar inspectores a dedo para cubrir bajas

Los consellers Gabriela Bravo y Vicent Marzà en un pleno de Les Corts. :: txema rodríguez
Los consellers Gabriela Bravo y Vicent Marzà en un pleno de Les Corts. :: txema rodríguez
  • La conselleria eliminará la bolsa de trabajo que creó el PP y prevé cambiar los criterios para decidir quiénes actúan de interinos

La conselleria prepara cambios en la inspección. Los sindicatos y las asociaciones profesionales ya disponen del borrador del nuevo decreto que regulará la organización, las atribuciones y las funciones de este colectivo, que se encarga tanto de supervisar el cumplimiento de la ley en los centros como de asesorarles en cuestiones como la aplicación de programas nuevos o los de innovación o mejora.

Uno de los aspectos más llamativos es que Educación se reserva la posibilidad de nombrar a dedo a inspectores accidentales, esto es, los que cubren las plazas asignadas a funcionarios que se quedan libres, ya sea por bajas y jubilaciones o por el paso del titular a otras labores. Es decir, lo hacen de manera temporal. Además, la bolsa de trabajo actual, a la que recurría Educación para elegir a los profesionales necesarios en función de su posición en la misma -una de las últimas iniciativas de la conselleria popular- tiene los días contados, pues la orden que regula su ordenación se derogará.

La clave está en el artículo 27, que habla de la provisión de los puestos temporales. Dice que se recurrirá a los accidentales (algo así como los interinos del cuerpo) cuando haya vacantes por ausencia del titular o asuma funciones especiales o cuando se den circunstancias que impidan el funcionamiento del servicio.

Por regla general las plazas las ocuparán los profesionales que integren la nueva bolsa a crear, aunque «excepcionalmente», en caso de vacantes, «podrán ser designados inspectores de educación con carácter temporal funcionarios de los cuerpos docentes que estén en posesión de los requisitos establecidos». En otras palabras, se abre la puerta a nombramientos directos. Del borrador se desprende que la decisión recaerá en la dirección general de personal docente a petición de la Inspección General. Además, cualquier accidental tendrá limitada la duración de su trabajo como inspector a dos años prorrogables a dos más.

LAS PROVINCIAS consultó el miércoles a Educación sobre esta posibilidad, pero no obtuvo respuesta. Sin embargo, la cuestión se trató la pasada semana en la mesa sectorial. Fuentes sindicales señalaron que desde la administración se justificó en que no siempre hay aspirantes disponibles en la bolsa, pues se trata de profesores que ya tienen su plaza en los centros, o que era necesaria para evitar quedarse sin servicio en determinadas zonas.

En cualquier caso, la medida es llamativa. Cuando los partidos ahora en el Consell asumían la oposición fueron varias las críticas vertidas contra las designaciones de inspectores a dedo, que las había, por no hablar de que en cualquier cuerpo, cuando se agotan los aspirantes de la bolsa, el proceso habitual es abrir una de carácter extraordinario y por la vía de urgencia.

Algunos inspectores consultados el miércoles mostraron sus reservas ante esta medida. «Es muy complicado que la bolsa actual se vacíe pues hay alrededor de 80 inscritos y cada vez son menos las jubilaciones. En cualquier caso, da la impresión de que el borrador lo que busca es acabar con la ordenación actual, como si se diera a entender que hay sombras de duda sobre los accidentales de ahora», explicó un profesional de Valencia, quien dijo que los que están trabajando accedieron a través de un procedimiento «objetivo».

Uno de los problemas con los que se ha topado la administración en años anteriores era el riesgo de agotar la bolsa, nutrida de aquellos inspectores que no conseguían plaza en la oposición. De ahí que se recurriera a concursos de méritos. Antes de 2011 las jubilaciones y bajas se cubrían de manera arbitraria: a dedo.

En 2015, el PP publicó una orden que buscaba consolidar una bolsa con más profundidad en la que se situaron en puestos de salida los profesionales que formaban parte de la anterior y hubieran prestado servicio como inspectores temporales. Aunque los criterios para ordenar la nueva bolsa deberán concretarse, el borrador del decreto da pistas: la adjudicación de los puestos se realizará preferentemente entre los aspirantes que hayan superado la fase de selección de la última oposición convocada. Es decir, los que ahora están en la parte alta corren serio riesgo de bajar puestos.