Las Provincias

Reparan dos válvulas para salvar una vida

La niña operada, junto a los médicos y miembros de la ONG Yakaar África. :: lp
La niña operada, junto a los médicos y miembros de la ONG Yakaar África. :: lp
  • La pequeña senegalesa de 14 años llegó al hospital de la mano de la ONG Yakaar con un estado de salud al límite

  • La Fe opera a una niña con una grave enfermedad cardiaca

valencia. El Hospital La Fe de Valencia ha sido el escenario en el que se practicó la compleja operación cardíaca que necesitaba Ramata, una niña de 14 años de origen senegalés, que llegó al centro sanitario el pasado 27 de junio de la mano de la ONG Yakaar África. La paciente ingresó en La Fe en un estado que hacía temer por su vida. Tras la intervención y la superación del proceso posterior, la semana pasada emprendió viaje de regreso a su país.

Fue el equipo de Cirugía Cardíaca -liderado por el doctor Anastasio Montero y el jefe de cirugía pediátrica, el doctor Félix Serrano- el encargado de preparar y después intervenir a Ramata. La niña apenas podía moverse cuando llegó a La Fe. La debilidad de su corazón la había sumido en un delicadísimo estado de salud. El problema que acechaba a su corazón no era cualquier cosa y requería una intervención compleja.

Medía 1,65 y pesaba 33 kilos cuando llegó a Valencia. Venía de una vida abocada a mantenerse alejada de lo habitual en una persona de su edad. Llegaba de un lugar donde los servicios sanitarios a su alcance no ofrecían respuesta a muchos de los interrogantes que a ella le planteaba la salud. Pero todo cambió. Acaba de regresar a su casa con 50 kilos de peso tras superar seis horas en el quirófano el pasado 25 de julio. «Le implantaron un anillo en dos de las válvulas del corazón para que funcionaran», explica Pepa Conejos, enfermera de La Fe y coordinadora de sanidad de Yakaar África.

El doctor Montero relata que la paciente entró en La Fe con dos válvulas de su joven corazón dañadas: la mitral y la tricúspide. La cirugía a aplicar «era muy compleja». Pero había que actuar. Tras un mes de estudios previos y preparación de la paciente, el equipo médico se inclinó por seguir adelante y programó el trabajo quirúrgico que consiguió salvar la vida de Ramata.

Uno de los mayores obstáculos que tenían que sortear los especialistas era ofrecer a la enferma una solución quirúrgica que no requiriera tratamiento posterior con anticoagulantes, pues a su regreso a Senegal iba a encontrarse con problemas para acceder a esa medicación. Explican los especialistas que ante esa circunstancia optaron por una técnica «para la recuperación valvular» que permite que con posterioridad la persona intervenida no requiera ese tratamiento.

La alternativa escogida fue la colocación de unos anillos para fijar el trabajo de los médicos, que consistió en corregir el estrechamiento de las válvulas, en ensanchar el orificio obstruido. La colocación de los anillos permite «estabilizar la reparación» y de esa manera el trabajo quirúrgico realizado es «más estable en el tiempo».

Al éxito que supone prolongar en el tiempo los beneficiosos efectos de la operación se añade la ventaja de no tener que administrar anticoagulantes. La medicación que necesita «es de fácil adquisición en su país y a precio barato», apuntan los especialistas. Pero el Hospital La Fe le ofrecerá un seguimiento. De hecho, la ONG ya sabe que en junio regresará para una revisión.

Seguirá así el proceso médico que le ha abierto el futuro a una vida que ahora podrá desarrollar con la normalidad propia de su edad. Quedará atrás aquella situación en la que se encontraba cuando su madre la acercó hasta el lugar donde la organización Yakaar, en uno de sus viajes a Senegal, había acudido para ofrecer revisiones médicas. «Vino a nosotros taquicárdica, con mucha fatiga y desnutrida», explica Pepa Conejos.

La ONG se movilizó en el país extranjero y tras agotar allí todas las posibilidades optaron por traerla a Valencia. Superaron las gestiones y estudios, y finalmente la paciente cruzó el umbral del Hospital La Fe. De allí salió la semana pasada con un corazón sanado y la sonrisa recuperada.