Las Provincias

La Universitat recupera un local tomado por okupas durante dos años y medio

Acceso a los comedores de la facultad, ya adecuados tras la ocupación ilegal.
Acceso a los comedores de la facultad, ya adecuados tras la ocupación ilegal. / Damián Torres
  • Los antiguos comedores de la Facultad de Filosofía, ocupados por un colectivo estudiantil, acogerán un aula multiusos y el servicio de reprografía

La Universitat de València ya tiene a su disposición los antiguos comedores de la Facultad de Filosofía de Blasco Ibáñez, que han permanecido ocupados ilegalmente durante casi dos años y medio. Sólo unas pintadas reivindicativas en las inmediaciones dan pistas del pasado del local, tomado en octubre de 2013 por la autodenominada Assemblea Interuniversitaria.

Se trataba de un colectivo estudiantil sin representación oficial en el que tenía un importante peso el Sindicat d'Estudiants dels Països Catalans, organización de extrema izquierda y de carácter independentista que recientemente ha dejado de operar en las universidades de la Comunitat Valenciana. Fuentes de la institución académica explicaron que los ocupantes abandonaron las instalaciones definitivamente el pasado junio, aunque empezaron a hacerlo la pasada primavera. En el perfil creado en una red social para dar a conocer las actividades organizadas, la última reunión prevista databa de principios de julio, y se convocó, precisamente, para hablar del futuro del local.

Las mismas fuentes señalaron que se ha aprovechado para adecentar los espacios, tanto el comedor de alumnos como el de profesores. Se ha sacado el mobiliario y los enseres acumulados, que todavía podían verse el viernes desde la calle Artes Gráficas, y también se ha realizado una limpieza a fondo, incluyendo el pintado de las instalaciones.

Además, se han acometido las necesarias labores de mantenimiento. Hay que tener en cuenta que durante la ocupación los técnicos no podían hacer las revisiones obligatorias en el sistema eléctrico o en la red de baja tensión.

El cambio es sustancial. De la cristalera de la entrada ha desaparecido la cartelería reivindicativa y la agenda de actividades programadas, de clara ideología anticapitalista. En los últimos años se han realizado charlas, jornadas, conciertos y ventas de comida. También ha funcionado como biblioteca alternativa.

Fuentes universitarias añaden que tras la recuperación de los comedores se les ha dotado de contenido rápidamente, lo que ha servido para reducir el riesgo de una nueva ocupación. Hay que recordar que en julio de 2015 ya se aprovechó la ausencia de los estudiantes para entrar y adecuar las instalaciones, colocando cadenas para evitar otra intrusión. Sin embargo, al quedar los espacios diáfanos y cerrados, en noviembre volvieron a ser tomados, reanudándose la ocupación.

En esta ocasión la reacción ha sido ágil. Se ha habilitado un aula multiusos que estará a disposición de la comunidad educativa previa autorización. Además, se ha instalado el servicio de reprografía y se creará una zona para que alumnos y personal puedan comer con 'tuppers'. En cuanto a la cafetería propiamente dicha, que no llegó a ser tomada, la universidad siempre ha aspirado a poder sacarla a concurso público, pues cerró pocos meses antes de que llegaran los estudiantes.

La ocupación ha ocasionado no pocos problemas a la institución. Desde el decanato se les llegó a pedir que dejaran libre el espacio para poder utilizarlo y volver a habilitar la cafetería. Sin embargo, los estudiantes acusaron a la universidad de que querer desalojarlos para ceder los locales a una empresa privada. La petición oficial provocó movilizaciones. También ha sido foco de conflictos externos. En mayo de 2015 fueron destrozados por grupos de extrema derecha. Por suerte no hubo daños personales.

También ha sido punto neurálgico de diferentes huelgas estudiantiles. De hecho, la zona era especialmente vigilada por la policía ante la sospecha de que acogiera a este tipo de okupas.