Las Provincias

Placas en un huerto solar.
Placas en un huerto solar. / Pablo Sánchez / AGM

Procesan a tres acusados por la muerte de un operario que instalaba placas solares

  • La Fiscalía pide cuatro años de prisión a cada uno de los responsables de la empresa por el siniestro ocurrido en Salinas «como consecuencia de la infracción» de las normas de riesgos laborales

La caída desde una altura de siete metros resultó fatal para un trabajador que instalaba una placa solar en una nave en la localidad de Salinas el 3 de junio de 2009. Ahora, un juzgado de lo Penal sentará en el banquillo a los tres acusados por los graves hechos que, a ojos de la Fiscalía, sucedieron como «consecuencia de la infracción de las normas de prevenciones laborales imputables» a los responsables de las dos empresas implicadas y a un ingeniero. Por ello, el representante del fiscal reclama una pena de cuatro años de prisión para cada uno de ellos, tal y como recoge en su escrito provisional de acusación.

La mañana del accidente, en torno a las ocho y media, la víctima se encontraba instalando una placa solar en una de las naves que se ubican en la calle Canarias de Salinas. En los trabajos intervenían varias empresas subcontratadas que dependían de la responsable del proyecto. Una vez hubo trasladado la placa en cuestión desde la plataforma elevadora, el hombre, que acababa de incorporarse a esta obra, se dirigió a la zona donde debía colocarla sobre el lucernario. Los trabajos transcurrían con normalidad hasta que pisó la parte translúcida ondulada del suelo y se quebró.

El operario se precipitó desde una altura de siete metros hasta el interior de la nave. Las graves lesiones que sufrió por la caída le provocaron la muerte de forma fulminante. Poco importó que el empleado llevara puesto en esos momentos arnés y casco, ya que la inspección de Trabajo constató a raíz de estos hechos que «no se habían cumplido en su totalidad las medidas preventivas planificadas en el Plan de Seguridad y Salud para la realización de trabajos sobre cubiertas», como sostiene la acusación pública.

El trabajador no debería haber transitado por la claraboya de la que cayó ya que ni tan siquiera se colocó una red horizontal de seguridad cuando el hombre se precipitó al suelo, como recoge el Ministerio Público en su escrito.

Además de dicha carencia, la Inspección de Trabajo elaboró un listado con todas las infracciones en materia de seguridad tras investigar lo sucedido. En el momento de los hechos no existían líneas de vida «como un cable de acero unido a dos puntos seguros» instalado en las cumbreras a fin de poder anclar «el fiador del arnés de seguridad» mientras se ejecutaban los trabajos. Esta medida ni siquiera hubiera dificultado la instalación de las placas, ya que hubiera permitido al accidentado circular por la cubierta sin desengancharse.

Igualmente, las obras de instalación de los paneles solares carecían de sistemas anticaídas de sujeción. Además, la Inspección detalló la falta de un coordinador de seguridad y salud al intervenir más de una mercantil en los trabajos. Esta figura debería haber velado por el cumplimiento de las normas en esta materia. «Máxime», indica la Fiscalía, «al incorporarse trabajadores nuevos, como el fallecido».

Por todo ello, el Ministerio Fiscal imputa a los tres procesados un delito contra los derechos de los trabajadores en concurso ideal con un delito de homicidio imprudente grave y reclama la pena de dos años entre rejas por cada uno de los delitos.

Indemnización

El representante del fiscal también solicita a los acusados que indemnicen a los herederos del fallecido con la suma de 120.000 euros. Por dicha cantidad deberán responder las mercantiles implicadas y las aseguradoras de las mismas, como sostiene la Fiscalía en el escrito de acusación.