Las Provincias

Aferrados a la segunda oportunidad

De izquierda a derecha en primera fila Sabela, Gabriel y Marina y detrás, Rodolfo, Dani, Maikel y Angi, voluntarios y alumnos de la Escuela de Segundas Oportunidades.
De izquierda a derecha en primera fila Sabela, Gabriel y Marina y detrás, Rodolfo, Dani, Maikel y Angi, voluntarios y alumnos de la Escuela de Segundas Oportunidades. / J. P. Reina
  • Cruz Roja abre la primera escuela en Alicante destinada a 'reenganchar' a jóvenes de 16 a 29 años a los estudios que dejaron para ofrecerles un futuro

Se llaman Escuelas de Segundas Oportunidades y la primera, de una red que se quiere extender por la provincia, ya se ha puesto en marcha en Alicante. Maikel, Dani, Marina y Rosa son cuatro de los doce jóvenes que han estrenado este proyecto de Cruz Roja. Un centro dirigido exclusivamente a alicantinos de 16 a 29 años que buscan un futuro tras abandonar sus estudios de forma temprana, en un momento en el que los sectores del ladrillo y del turismo estaban en pleno auge. Desocupados y ante la falta de expectativas que ven a su alrededor, intentan «reengancharles» al sistema educativo. Antes les ayudan a encontrar su vocación.

«Estas escuelas vienen de dos marcos más amplios. Uno es el de Garantía Juvenil, que financia proyectos para chavales que se encuentran en situación de vulnerabilidad y el segundo marco es la Estrategia de Activación Juvenil. En el año 2012 se hizo una investigación, se detectaron muchas necesidades y en cierta manera no se le estaba dando cobertura», explica Gabriel Martínez, técnico del proyecto. Entre las demandas está hacer frente al alto porcentaje de fracaso escolar, principalmente jóvenes que no se han sacado el título de la ESO, e intentar prepararles para volver a hacerse un hueco en el mercado laboral, pero mejorando sus posibilidad y condiciones, motivándoles y mostrándoles oficios que les gusten.

A Martínez le acompañan algunos voluntarios que forman parte del equipo. Sabela, Angi, Rodolfo y Fernando dedican su tiempo y conocimientos -los dos últimos son profesores- a una generación que dejó escapar una oportunidad, pero que no está dispuesta a perder esta segunda que les ofrecen. Aunque los alumnos afirman que el futuro «está muy negro», el objetivo es que «vean una luz al final del túnel». Porque a ellos, a los jóvenes, no les ha llegado la recuperación económica que algunos políticos prodigan. Denuncian contratos de tres horas semanales para «explotarnos» y trabajos temporales que no les permiten una estabilidad.

Maikel (27 años) ha sido emigrante y ha vuelto a Alicante. Sin el graduado, antes trabajaba en la construcción hasta que el sector se desplomó. Cansado de tocar puertas, en 2013 hizo las maletas y se fue a la aventura a Toulousse (Francia). «Un individuo me prometió el oro y el moro y aunque yo sabía que no era verdad me marché porque había entrado en un bucle de depresión y no salía de casa al no encontrar trabajo», explica. Aprendió el idioma, en los primeros meses se buscó la vida como pudo y consiguió un empleo una vez obtuvo la Seguridad Social Europea.

Pero decidió regresar Alicante. «Echaba en falta a la familia», comenta. Su objetivo ahora es sacarse el graduado, pero reconoce que volver a los estudios no está siendo fácil: «Después de tantos años sin coger un boli solo para firmar contratos». Se decanta por la logística, le llama la atención el tema de auxiliar de enfermería y muestra prisas por volver a trabajar: «La jubilación ya no la voy a pillar, pero tengo que empezar a cotizar».

Marina (19 años) también se está sacando el graduado tras dejar un año los estudios. Fue un tiempo suficiente para «darme cuenta de que estás sola y que sin formación no tienes nada». Destaca los beneficios que ha obtenido en este centro que «no es como otros que los profesores te explican y te vas a casa, aquí recibimos apoyo personal». Una de sus aspiración es hacer Magisterio Infantil y le encanta la televisión. «Hoy en día con el graduado no basta. ¿Dónde vas con eso? Solo puedes trabajar en bares o en cafeterías que no te dan estabilidad».

En la escuela se desarrollan tres acciones. Una es la 'Motivación y Activación' para identificar la vocación profesional a través del trabajo grupal y las tutorías. Con el 'Acompañamiento educativo' se ofrece el apoyo académico que cada joven necesita -por ejemplo, reforzar las matemáticas e inglés- y se dan técnicas de estudio. La tercera acción es 'Testeo de Oficios' para acercar a los jóvenes al mundo laboral con la visita a empresas.

Motivación

Según el técnico, «todos estos chicos no estaban al principio muy convencidos, pero trabajando la motivación han detectado profesiones por las que se sienten atraídos y no lo sabían; les hemos presentado estadísticas sobre demanda de contratos para orientarles y las familias profesionales».

Daniel (23 años) no descarta nada. Es voluntario y dejó los estudios muy pronto, con 15 años. Este verano estuvo trabajando hasta que el 10 de septiembre acabó el contrato. Quiere ampliar la formación que tiene en cocina, pero tampoco excluye otros oficios que ha descubierto en Cruz Roja. Por el momento, se va a dedicar de pleno a los estudios.

La benjamina del grupo se llama Rosa (17 años). Pese a su juventud reconoce que perdió el tiempo cuando decidió salir al mercado laboral y se topó con la realidad. «Pensaba que encontrar trabajo era fácil, pero para nada», admite.

El pasado 30 de agosto se puso en marcha esta nueva escuela. Un punto de encuentro de jóvenes que se encontraban desorientados y que han recibido «un trato cercano, muy humano y ahora tenemos una línea formativa a seguir». Una mano a la que aferrarse y que les pueda guiar.