Las Provincias

Condenan a un narcotraficante que embistió a unos policías para que no le atraparan con droga

  • Uno de los agentes que realizaba el control en un camino de Benidorm saltó al vehículo por la ventana hasta que hizo detenerse al reo, quien lanzó golpes, patadas y mordiscos a sus captores

Jason Edwar H. pensó que la tarde del 7 de julio de 2013 no sería el día en el que lo iban a detener. Erró, pues la Policía Nacional apresó a este británico de 34 años en Benidorm pese a sus intentos por zafarse de los agentes, a quienes puso en serie riesgo con sus maniobras. La Audiencia Provincial de Alicante ha condenado al reo por un delito contra la salud pública y otro de resistencia a la autoridad por embestir a los policías que se encontraban realizando un control en el camino Partida Palaciet en la mencionada fecha. El procesado llevaba encima una exigua cantidad de droga, por lo que decidió acelerar su vehículo en cuanto se percató de las sirenas de los coches patrulla, tal y como ha quedado probado para los magistrados.

Los agentes dieron el alto al condenado en torno a la una y media de la tarde cuando viajaba con su Ford Fiesta con once gramos y medio de cocaína que el acusado poseía «con ánimo de obtener un beneficio ilícito mediante su venta», según recoge la sentencia a la que ha tenido acceso este diario. Uno de los funcionarios policiales tuvo que apartarse para evitar ser arrollado.

Mientras, otro agente se percató de que la ventanilla del copiloto se encontraba bajada, por lo que no dudó en saltar al interior del coche que se daba a la fuga para obligar al conductor a detenerse, como así sucedió. Pese a ello, no resultó nada fácil reducir al británico, pues propinó golpes, patadas e, incluso, mordiscos a los efectivos policiales que finalmente lograron reducirlo y apresarlo.

Los uniformados hallaron en los bolsillos del escurridizo narco casi medio centenar de billetes de 20 libras escocesas, varios billetes de 50 y 20 euros y la bolsita de plástico con la 'coca'. Poco después, los investigadores practicaron un registro en el domicilio del apresado, ubicado en el Albir, donde se incautaron de una pistola eléctrica, 3.000 libras, un par de pastillas de MDMA y un gramo y medio de hachís, así como varias placas de esta sustancia. En total, la droga habría alcanzado un valor cercano a los 1.100 euros en el mercado negro. La mayoría de sus clientes eran ciudadanos británicos, como se intuye de la moneda intervenida en la operación.

Para el tribunal, el tráfico de drogas resulta probado, pues el reo disponía de bolsitas de plástico para almacenarla, así como una libreta en la que aparecían nombres y cantidades. Sin embargo, pese a la espectacularidad de la detención, la Sección Segunda le impone al acusado una pena de solo año y medio entre rejas por las sustancias halladas y nueve meses de multa por la violencia mostrada hacia los agentes que lo iban a detener.