Las Provincias

Las universidades tienen edificios cerrados desde hace más de un lustro

Las universidades tienen edificios cerrados desde hace más de un lustro
  • La falta de fondos también ha frenado la puesta en marcha de carreras y servicios o la ampliación de espacios

La fallida mejora de la financiación de las universidades públicas ha provocado auténticas paradojas, como que la de València, la institución académica con más patrimonio histórico de la Comunitat, mantenga sin uso un edificio protegido y singular, con la consiguiente degradación. O que la Politècnica, que sueña con abrirse a la ciudad, no pueda ni plantearse la rehabilitación de su única sede situada fuera del extrarradio.

Frente al crecimiento urbanístico de los centros en la época de bonanza, la situación actual es contrapuesta. Parón puro y duro. Y es que el dinero que aporta la Generalitat no da ni para abrir los edificios cerrados, en algunos casos, desde hace más de un lustro. La crisis universitaria también ha obligado a dejar para más adelante proyectos emblemáticos que se arrastran desde hace décadas -véase la ampliación del Jardín Botánico- o la puesta en marcha de servicios prometidos o carreras de nuevo cuño.

Mientras que el ejecutivo popular paralizó el nuevo sistema de financiación plurianual pactado en 2010 como consecuencia de la crisis, aplicando además drásticas reducciones en las transferencias que se venían abonando a las universidades, el Consell del Botánico -otra paradoja- tampoco se ha caracterizado en lo que va de legislatura por revertir la situación. Es cierto que han habido declaraciones de intenciones, como impulsar otro acuerdo para la mejora de las cuantías en el que ya se trabaja, pero la realidad es que su aplicación, como dijo el presidente Ximo Puig el pasado septiembre, dependerá del nuevo modelo de financiación autonómica, que no está, aunque se le espera.

En la avenida Blasco Ibáñez, entre el Clínico y la calle Gascó Oliag, hay dos ejemplos del problema: la antigua Escuela Técnica Superior del Medio Rural y Enología y el Colegio Mayor Luis Vives. La primera trasladó su actividad hace seis años al campus de Vera de la Politècnica (UPV), fruto del convenio con Sanidad para ampliar el hospital. Pero los graves problemas económicos de la Generalitat llevaron al Consell a recular, por lo que la universidad conservó el inmueble. Ya se había puesto en marcha la nueva sede, por lo que no quedó más remedio que dejarlo cerrado a la espera de concretar usos futuros.

Ocupación y desalojo

En los últimos años la también llamada Facultad de Agrícolas, que precisa de una rehabilitación para consolidar su estructura, ha tenido nuevas novias y ha sido objeto de polémicas. El 12 de noviembre de 2012 fue ocupada por un colectivo estudiantil con la excusa de preparar la huelga general del día 14. Tras la denuncia presentada por la Politécnica fue desalojada voluntariamente a mediados de diciembre. El interior sufrió cuantiosos destrozos, incluidos robos de todo tipo en los últimos días de la ocupación. Desde entonces permanece tapiada para evitar nuevas intrusiones.

Poco después la UPV recibió varias ofertas para alquilar el edificio, incluida una de la Universidad Europea, que quería ampliar sus instalaciones, pero no se aceptó. También se planteó la opción de abrir un supermercado en la parte trasera de la parcela, recayente a Menéndez y Pelayo, que tampoco cuajó. Fuentes de la Politècnica explicaron que la intención es que el inmueble «sirva de nexo con la ciudad», en el sentido de que una vez rehabilitado acoja eventos de carácter cultural o social y acciones formativas distintas a las universitarias. Eso sí, reconocieron que para ello se necesitan fondos que ahora no existen.

En el otro extremo de la manzana está el Colegio Mayor Luis Vives de la Universitat, que cerró sus puertas en agosto de 2012, hace cuatro años, tras medio siglo de actividad. Edificio protegido y exponente del estilo racionalista en Valencia, dejó de acoger alumnos ante el estado obsoleto de las instalaciones y la imposibilidad de acometer una rehabilitación integral. Incluso se pensó en algún tipo de colaboración privada para asumir la obra y la gestión, manteniendo la universidad la propiedad. Desde el centro dijeron que no hay novedades sobre su futuro, por lo que habrá que esperar a tiempos -y finanzas- mejores.

La falta de fondos también ha lastrado otras iniciativas de la institución que dirige Esteban Morcillo, como la creación de escuelas infantiles o de un centro para el cuidado de mayores, pensados para el personal de la universidad. Se trata de promesas que se lanzaron en 2010 y que incluso contaron con esbozos previos. Pero no pasaron de ahí.

Lo mismo ha sucedido con el grado de Veterinaria, una vieja aspiración de la Universitat que se ha aplazado 'sine die', pues las inversiones previstas para construir la clínica asociada, que es un requisito fundamental para su puesta en marcha, no permitirían ofrecer el título con la máxima acreditación europea.

La ampliación del Jardín Botánico mediante el solar de Jesuitas también tendrá que esperar, como recientemente informó el alcalde Joan Ribó, ante los problemas de tesorería de la Universitat. Mientras tanto, se baraja la idea de crear huertos urbanos provisionales. En cuanto a la UPV, tampoco ha podido impulsar reformas en algunas de sus sedes del campus de Vera por lo que mantiene determinados servicios e institutos en aulas prefabricadas.