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Roturación de fincas en la partida Tarrac de Agost para plantar decenas de miles de almendros.
Roturación de fincas en la partida Tarrac de Agost para plantar decenas de miles de almendros. / R. A.

El campo encarga millones de plantones de almendros y colapsa al sector de viveristas

  • Los empresarios de plantas y flores aseguran que se ha disparado este año un 60% la demanda por grandes inversores en Alicante, Valencia, Murcia y Albacete

El cultivo del almendro sigue de moda. Un fenómeno al alza que no parece tener freno y que ya colapsa literalmente a numerosos de los viveristas especializados en árboles frutales de la Comunitat Valenciana. Inversores agrícolas profesionalizados o advenedizos, pero con proyectos que no son minifundistas, están realizando encargos a los viveros de millones de plantones de almendro. Los empresarios del sector se ven abocados a exigir a los nuevos clientes un tercio de la factura por adelantado, con pedidos por lo general a un año vista.

La Asociación Profesional de Flores, Plantas y Tecnología Hortícola de la Comunidad Valenciana (Asfplant), que preside José Vicente Almudéver, informa a este diario de que la demanda de plantones de las nuevas variedades más resistentes al frío e incluso a la sequía (tarraco y guara) se ha multiplicado por segundo año consecutivo. En concreto, para las plantaciones que se van a realizar en los próximos meses de invierno (el almendro se implanta entre diciembre y enero, en función del ciclo de lluvias en el caso de cultivos de secano) se ha disparado la demanda real en un 60% respecto al invierno de 2015, que ya registró un brutal incremento.

María Borrás, la secretaria de la patronal viverista de la Comunitat, en la que se integran varios de las explotaciones más grandes de árboles ejemplares y ornamentales como palmeras y olivos, pero también criadores de árboles frutales a partir de la semilla para su posterior injerto en almendro de las distintas variedades, asegura que «en algunos casos puntuales, los 'stocks' de plantones están agotados ya, porque se vende sobre pedidos, pues se trata de clientes que plantan entre diez mil y veinte mil árboles».

La moda del cultivo del almendro se visibilizó ya el pasado año al calor de unas cotizaciones al alza en origen del fruto seco, por la incesante demanda de países emergentes en el consumo como China o India y de la sequía estructural que sufrió California, el primer productor mundial. Ejemplos hay en el municipio de Agost, donde un grupo inversor local realizó una plantación de decenas de miles de almendros en una finca de la partida Tarrac en una extensión de un millón de metros cuadrados (100 hectáreas). Unos 50.000 plantones.

Estos cultivos van a seguir en los próximos meses en fincas de gran extensión de los términos de Agost, Jijona, Mutxamel, Villena, El Pinós, Monóvar, Elche y Orihuela, según ha sabido este diario. Se trata, precisamente, de los términos municipales más extensos de la provincia y situados en zonas donde el frío afecta menos a la almendra en la floración y el cuaje, a diferencia de lo que ocurre en las comarcas más altas del Comtat y l'Alcoià.

El responsable de frutos secos de La Unió de Llauradors y agricultor con explotaciones de almendra en El Pinós, Juan Pastor, admite que «ante los bajos precios de la uva para vinificación e incluso de la aceituna en almazara para hacer aceite, el agricultor se da cuenta de que una explotación mediana de almendros, al menos, cubre los costes de producción, a pesar de las muchas oscilaciones que registra el precio en origen de la almendra y la acción de 'manos negras' en este mercado muy especulativo, como denuncié hace unas semanas». Asegura que el pasado año se plantaron en España unos 10 millones de almendros. Este 2016 podría superarse la cifra. Al menos un tercio correspondería a la Comunitat Valenciana. Destaca que se adquieren sobre todo variedades más resistentes al frío, porque las heladas siguen haciendo estragos pese al cambio climático.

Gran reconversión

La patronal Asfplant añade un dato importante que confirma el momento dulce que viven los viveristas. «Hay una gran reconversión de cultivos en regiones vecinas como Castilla-La Mancha y Murcia, donde se plantan almendros para sustituir los frutales, los cereales o las hortalizas, lo que se suma a la demanda que va en aumento en Alicante, Valencia y Castellón», añade María Borrás. Los viveristas han tenido que cambiar el plan de negocio en los últimos meses.

Si los plantones de frutales se injertaban solo un 20% de frutales de hueso como melocotón, nectarina, ciruelo, cereza o albaricoque para convertirlos en pies de almendro, ese porcentaje se ha elevado desde el pasado invierno en un 80%. Es decir, que el aumento de la demanda en las instalaciones especializadas en este cultivo de pies se ha disparado un 60%, algo inaudito hasta ahora. «Nuestros asociados se ven obligados a pedir por adelantado un tercio de la factura final porque estamos hablando de grandes explotaciones donde se plantan entre diez mil o veinte mil árboles, e incluso más, no estamos hablando de minifundismo familiar de cien o doscientos pies», añade Borrás.

El cultivo del almendro sigue en boga. Este diario ya adelantó en mayo que Borges Agricultural&Industrial Nuts (BAIN), filial de la multinacional Borges International Group, con sede en Reus y plantas descascaradoras en Castellón y Almería, tiene hambre de negocio y quiere cuadrar el círculo de ese negocio. Es decir, mejorar la rentabilidad de todo el proceso de producción de su fruto seco estrella, la almendra, que acapara la mitad de su actividad en el mercado español. Pretende mejorar toda su cadena de valor, desde el cultivo del producto hasta su comercialización. Ha puesto sus ojos en Alicante y otras provincias mediterráneas para alquilar o directamente comprar fincas.