Las Provincias

Juzgado por asediar a su expareja con casi 400 llamadas

  • El reo ya había sido condenado en 2014 por amenazas graves a la víctima a más de dos años de prisión y tenía prohibido comunicarse con ella en tres

Un condenado por amenazar a su expareja se sentó ayer de nuevo en el banquillo de los acusados por el presunto acoso telefónico al que la sometió en tan solo un mes. La mujer sufrió entre el 7 de mayo de este 2016 hasta el 5 de junio pasado un bombardeo constante de llamadas telefónicas que supuestamente procedían del penado. Este tiene la prohibición de comunicarse con ella durante un período de tres años desde que en febrero de 2014 se confesara culpable en la causa por amenazas y quebrantamiento de condena, hechos por los que se le impuso una pena de 2 años y 3 meses de prisión.

El acusado parece no haber querido dejar atrás la relación con esta chica, pues los intentos por comunicarse con ella por medio del teléfono eran constantes. La afectada optó por dejar pasar los telefonazos continuos, una media de casi quince llamadas diarias. Solo atendió a las pretensiones del reo en una ocasión y, supuestamente, este le volvió a proferir amenazas como por las que ya había sido condenado hace más de dos años.

Sin embargo, el procesado, que se encuentra en situación de prisión preventiva por estos hechos, negó haber sido el presunto acosador, tal y como informaron a este diario las fuentes jurídicas consultadas. Si bien es cierto que el número con el que se hacían las llamadas no es de su titularidad, la perjudicada llegó a coger en una ocasión su teléfono móvil y al otro lado oyó la voz de su antiguo compañero sentimental. Esta circunstancia la ratificó la víctima en la vista, donde declaró por videoconferencia.

«Voy a coger un autobús», denuncia la mujer que le dijo el procesado, «y voy a reventar a la persona con la que sales en las fotos de Facebook». Es decir, que el supuesto acosador había accedido igualmente al perfil de la red social de la perjudicada en su afán por hacerle la vida imposible. Además, el individuo le aseguró que a él «le daba todo igual», como recoge el escrito provisional de acusación de la Fiscalía.

Ahora, el sujeto, de nacionalidad eslovaca, se enfrenta a una nueva pena de dos años entre rejas. Igualmente, el Ministerio Público, que mantuvo su petición inicial al final del juicio, reclama una medida de alejamiento de tres años, por los delitos de amenazas y quebrantamiento continuado.