Las Provincias

«Recuerdo llevar las tijeras pero no clavárselas a nadie»

Edificio de la Audiencia Provincial de Alicante.
Edificio de la Audiencia Provincial de Alicante. / Reina
  • Juzgan a una acusada de intentar asesinar, cuando sufría un brote psicótico, a una farmacéutica que se salvó gracias a que el arma blanca se clavó en la chapa con su nombre

Un tribunal sentó ayer en el banquillo a una acusada de querer asesinar a la empleada de una farmacia junto a la Comisaría Provincial de Policía Nacional de Alicante. Solo la puntería y la proximidad de los agentes supusieron para la víctima salvar la vida, ya que las tijeras que la agresora le lanzó, sin motivo aparente, al pecho se clavaron en su chapa identificativa. Varios funcionarios policiales intervinieron con rapidez. Se trata de unos hechos que sucedieron la mañana del 29 de diciembre del año pasado, en torno a las 10.00 horas, y que no se le pueden imputar a la supuesta responsable, ya que actuó en un momento de paranoia como consecuencia de brote psicótico.

Así quedó reflejado en los informes de los médicos psiquiátricos que atendieron entonces a la procesada en la cárcel de Fontcalent y a los que han seguido su progresión desde entonces. La propia acusada aseguró no recordar lo ocurrido esa mañana, ni por qué portaba unas tijeras. «Recuerdo llevar las tijeras», acertó a detallar al tribunal, al tiempo que manifestó que no se acordaba de «clavarlas a nadie». Además, la acusada quiso aclarar a los magistrados de la Sección Primera de la Audiencia Provincial que su intención no era la de apuñalar a nadie.

Por su parte, la perjudicada narró cómo le sobrevino la procesada cuando acudió al almacén contiguo de la farmacia ubicada en la calle Foglietti. «Fue todo muy rápido», relató al tribunal, «me cogió por detrás y ya vi las tijeras clavadas en la chapa». La mujer explicó que conocía a la detenida de verla por el barrio pero que nunca habían tenido problemas con ella. Además, la perjudicada renunció a cualquier indemnización que le correspondiera por las lesiones sufridas ese día.

El agente que se abalanzó contra la presunta agresora la conocía y sabía que había tenido conflictos en el barrio. Ella misma dijo que vivía en la calle desde hacía tiempo.

El Ministerio Público reclama la absolución por un delito de intento de asesinato y que se le imponga una pena de internamiento de hasta 15 años, ya que su estado resulta inimputable. Los forenses, a preguntas del representante del fiscal, indicaron como «conveniente» que se le trate de su esquizofrenia recluida.