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«Todos los temores son mentales»

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Rafael Santandreu acaricia sus gafas antes de iniciar su charla en un abarrotado Salón Stolz del Ateneo Mercantil de Valencia. :: irene marsilla

  • El escritor y terapeuta aboga por «orientarse hacia dentro, andar ligero y apreciar lo que nos rodea» como fórmulas contra la «necesititis»

  • El psicólogo Santandreu revela sus claves para dejar KO a la infelicidad en tres asaltos

En una hora de reloj, la infelicidad cayó vencida ante los entregados aplausos de 300 personas. Al menos, en la teoría. El psicólogo y escritor Rafael Santandreu (Barcelona, 1969) presentó ayer su nuevo libro 'Ser feliz en Alaska' en un abarrotado Salón Stolz del Ateneo Mercantil de Valencia. En su charla trató de resumir a los asistentes su receta para alcanzar esa fortaleza personal que supere neuras, crisis, rupturas, ansiedades, depresiones y hundimientos varios... Convencido de que «todos los temores son mentales» y que vivimos en un mundo de «necesititis», Santanderu propone «orientarse hacia dentro, andar ligeros y apreciar lo que nos rodea».

Como ejemplos a seguir citó la fortaleza de los primeros cristianos, abocados sin temor a las más terribles muertes, la voz de los primeros filósofos, la biografía de Gandhi, su experiencia para vencer el tabaco y hasta las vivencias de sus amigos o pacientes. Todo aderezado con la psicología cognitiva como herramienta científica y poemas de Santa Teresa de Jesús y Juan Ramón Jiménez para intentar abrir los ojos.

Primer asalto. Orientarse hacia dentro. Santandreu cree que la pregunta «¿por qué me pasa esto?» ante la contrariedad habría que sustituirla por otra: «¿qué me pasa a mí?». El autor de 'El Arte de no amargarse la vida' y 'Las gafas de la felicidad' está convencido de que «lo exterior no da la felicidad» y, por tanto, focalizar demasiadas esperanzas en elementos externos ajenos a uno mismo no es buen camino.

El psicólogo puso el ejemplo de Juan Luis Guerra o Bruce Springsteen, celebridades de la música «que han confesado pasar muy malas rachas personales a pesar de gozar de mucho dinero, fama y reconocimiento». Recordó que ya los antiguos filósofos se referían a «la ciudadela interior» para definir ese espacio de fortaleza mental interno a prueba de bomba que todos debemos fomentar. «Si estás muy bien amueblado por dentro, los problemas del exterior no te van a afectar», expuso ante un atento auditorio entre el que se hallaba el presidente del Consejo de Administración de Federico Domenech, Guillermo Zarranz.

Segundo asalto. Andar ligero. No se trata de caminar rápido, sino de soltar lastre. «En la renuncia está la fortaleza», resume el autor. Santandreu alertó de un mundo en el que «tenemos 'necesititis», concepto con el que se refiere a la «dependencia por cosas materiales e inmateriales para estar bien». «Hay que tener estudios, haber viajado, tener una casa bonita, grandes vacaciones, estar delgado, tener pareja... Y si falla algo, nos torturamos y nos sentimos fatal», critica.

Ante eso el psicólogo aconseja «compararnos con nuestros abuelos, más felices y con muchas menos cosas que ahora». Hoy, lamenta, «hasta los niños se exigen cada vez más y por eso están peor». Contra esa prisión de las «falsas necesidades creadas», el experto propone una «renuncia alegre». Hasta el punto de afirmar que «se es más feliz soltero que con pareja».

Para el psicólogo catalán, «nos amarramos a lo que nos amarga la vida» y con las necesidades inmateriales, alerta, «todavía es peor». Así describe ese comportamiento erroneo: «Necesitamos que nos respeten, que la ciudad esté limpia, que nadie se enfade, que todo funcione perfectamente y si algo falla nos quejamos y nos afecta». En este punto, recomendó al público nutrirse con la autobiografía de Gandhi como mejor herramienta para lograrlo.

Aceptación de los demás

Santandreu cree que «todas las personas que hacen o han hecho cosas malas eran antes personas maravillosas y, además, podrían tener cura con el tratamiento adecuado». Fue él quien dijo en una ocasión que Hitler «estaba muy enfermo y habría que lanzarle rayos de amor». En su opinión, «si no aceptamos a los demás jamás nos comprenderemos a nosotros mismos».

Tercer asalto. Apreciar lo que nos rodea. El escritor quiso hacer ver al público que valorar más las cosas a nuestro alrededor, especialmente las que brinda la naturaleza o el presente, es un excelente sendero hacia la felidad. Invitó al público a «disfrutar ahora mismo con lo que haceis en este instante en vez de fijar la ilusión en lo que está por venir». Aconseja que caminemos «más despacio» o «tomar más tiempo para hacer las cosas» como modo de vida.

Esta es su advertencia: «Si dispones de la mentalización adecuada, todo puede ser infinitamente más facil. De lo contrario, los problemas pueden convertirse en una pesadilla de por vida».