Las Provincias

Buscan a un acusado de estafar a empresarios arruinados por la crisis

  • Un tribunal debía juzgar a un grupo por el fraude de más de 100.000 euros a las víctimas, a quienes aseguraban financiación para reflotar las mercantiles

El juicio contra una presunta banda de estafadores deberá esperar. El hijo del que fuera cabecilla de la trama, este último ya fallecido en 2015, no se presentó a la vista que debía arrancar ayer en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Alicante. Es decir, que los miembros del clan de 'Don Giovanni', como se les conoce, no pudieron responder por la estafa de 113.220 euros a dos empresarios alicantinos entre 2008 y 2009. Uno de los perjudicados recurrió a ellos acuciado por los devastadores efectos de la crisis, el otro buscaba financiación para la puesta en marcha de un parque eólico. Como ellos, casi un centenar de industriales de toda España cayeron en la trampa.

La vista oral debía comenzar ayer con la declaración de los cuatro acusados y hacer un parón hasta el próximo lunes, pero la incomparecencia de Alessandro Gronchi echó por tierra las previsiones. Así, el tribunal ordeno la busca y captura del reo para quien el Ministerio Público reclama una pena de 7 años entre rejas. El resto de coacusados se enfrentan a igual petición de pena por delitos de estafa y asociación ilícita.

El extenso sumario de la causa refleja toda una puesta en escena de la que se valían los supuestos estafadores para engañar a los perjudicados. Se ofertaban como un ente con capital para financiar empresas a cambio de suculentas comisiones. Para ello, daban una falsa apariencia de confianza. El principal investigado fallecido, Giovanni Carlo Gronchi decía ser hijo del que fuera tercer presidente de la República italiana.

Los encausados operaban a través de la firma Qualitas Experience. Su director general se encuentra procesado en el sumario acusado de ser quien contactó con un empresario al que ofrecieron rápida financiación a cambio de una provisión de fondos de 3.000 euros. Un dinero que, para empezar, tan solo servía como pago para iniciar la tramitación del préstamo. Sin embargo, y pese a haber firmado un contrato, el dinero no fluyó hacia las cuentas del denunciante de los hechos, propietario de una residencia geriátrica especializada en pacientes con alzhéimer ubicada en Mutxamel.

El afectado debía ir asumiendo gastos para poder acceder al dinero que le prometían tanto el principal sospechoso como los intermediarios de la presunta trama de estafadores de guante blanco. Para ello, no dudaron en montar al empresario en avión camino a las Islas Vírgenes para asegurarle que el dinero llegaría. Pero no hubo manera, pues se excusaban en que las firmas de países como Abu Dabi, Suiza o Bulgaria tardaban en transferir los fondos. A estos dos últimos países viajó el perjudicado con ánimo de cobrar, sin éxito.

Así fue como abonó 66.000 euros sin recibir a cambio un euro. Igualmente, la banda deberá sentarse en el banquillo de los acusados por saquear presuntamente el bolsillo de un arquitecto en busca de financiación para construir un parque eólico.