Las Provincias

Recién nacidos que salvan vidas

Un médico atiende a un recién nacido en un hospital.
Un médico atiende a un recién nacido en un hospital. / Fotolia
  • La donación de sangre del cordón umbilical en la Comunitat permite ayudar a pacientes españoles, de EE UU, Francia y Turquía

  • El banco autonómico cuenta con 5.500 unidades gracias al gesto altruista de embarazadas y al trabajo de los hospitales en el proceso para recoger y trasladar las bolsas de células

Más concienciadas, cientos de embarazadas de la Comunitat se interesan cada año por donar la sangre del cordón umbilical. Un gesto altruista, que no supone ningún riesgo para la madre y el bebé, pero que puede salvar la vida de un paciente con leucemia. «Antes la placenta se utilizaba para la fabricación de cosmética como cremas pero ahora se tira, junto al cordón, al cubo de la basura, por qué no donarlo cuando puedes dar la vida a alguien», afirma la matrona del Hospital de Sant Joan Mª del Carmen Navarro.

El banco de sangre de cordón umbilical de la Comunitat conserva las unidades de células madre que están especializadas en la renovación de las células sanguíneas, y que se emplean para ayudar con el trasplante a otros pacientes cuya médula ósea está enferma. Pueden ser beneficiosas para afectados por una leucemia aguda.

Este banco autonómico, que se puso en marcha en 1999, forma parte de REDMO (Registro Español de Donantes de Médula Ósea), que fue creado por la Fundación Carreras en 1991 y que se encarga de coordinar la búsqueda. La utilización de las células es para el trasplante de cualquier paciente anónimo del mundo que lo necesite y está prohibida la compensación económica.

Actualmente, hay 5.500 unidades en el banco autonómico, según fuentes de la institución. Durante el pasado año se registraron 1.600 donaciones -335 en Alicante- entre los más de 44.000 nacimientos que se registran. Suponen el 3,6% de las donaciones del total de recién nacidos, un porcentaje que se reduce al 2% en la provincia. Una cifra porcentual que es baja, -aunque hay que tener en cuenta que muchas unidades se pierden- pero desde el banco destacan que ahora mismo la demanda está «estabilizada» y se reciben las unidades que se necesitan tras pasar alguna época en la que fue necesario reactivar la búsqueda de donantes.

De las unidades recibidas el pasado año en la Comunitat, diez se exportaron para trasplantar. Dos de ellas se enviaron a hospitales españoles y ocho a centros ubicados en EE UU, Francia, Colombia, Turquía y Portugal. Según las citadas fuentes, este año ya se han utilizado cinco unidades, tres para enfermos de diferentes centros nacionales y las otras dos a EE UU.

Un circuito desde el paritorio

El proceso para la donación está muy protocolizado. Más de lo que en un principio se pueda pensar. De hecho, hay muchas bolsas de sangre de las recogidas que no pueden utilizarse. Según las estadísticas recogidas por la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), hasta un 20% de los cordones recogidos no presentan la celularidad adecuada y en otro elevado porcentaje se deterioran en el traslado o se contaminan durante el proceso.

«De todas las bolsas que recoges al mes puede que al final solo sirva una, pero bendita sea esa única unidad porque va a ayudar a alguien y es la parte positiva; no hay que pensar en todas las que no van a servir», explica la matrona de Sant Joan, quien destaca que el circuito de recogida está «muy protocolizado» y no caben dudas ni equivocaciones.

Hay tres vías para acceder a la información. Cuando la embarazada acude a las charlas en los centros de salud; en el control con monitores en las semanas 39-40, -donde también ofrecen la opción de la donación- y en el momento que ingresan para el parto.

La información que se recoge de la donante es muy exhaustiva: historia clínica de la madre y posibles enfermedades infecciosas o de cualquier otro incidencia que suponga una contraindicación a la donación, sus datos personales, los resultados de un análisis de sangre en el momento del parto para descartar cualquier infección así como los datos sobre cómo ha ido el alumbramiento.

Según insiste Navarro, la recogida de la sangre del cordón no supone ningún peligro para la madre y su hijo. Se hace tras del nacimiento del niño y después de la sección del cordón umbilical, a través de una punción en éste, cuando la placenta está todavía en el útero. Se intentan extraer el mayor número de células, una bolsa de 125 centímetros cúbicos, y se conserva en una nevera a una temperatura de 0 a 4 grados para trasladarla al Centro de Transfusión de Sangre de Alicante. Desde aquí y a través del transporte de mensajería, por la noche, se envían todas las bolsas recogidas en los hospitales al banco de Valencia. El proceso, desde que se recolecta la sangre, se analiza y conserva, no puede superar las 72 horas.

Hay casos, pero que son excepcionales, en los que se recogen unidades para familias que buscan salvar a uno de sus hijos a través del cordón umbilical de su hermano. Intentan ayudar con el nacimiento de un bebé sano al hijo mayor. «También lo hacemos y se contemplan estas bolsas específicas, pero está protocolizado para enfermedades muy específicas», añade la matrona.