Las Provincias

De dónde viene lo que comemos

Los niños aprenden a conocer frutas y hortalizas con un gran juego de la oca en el Mercado Central de Valencia. :: lp
Los niños aprenden a conocer frutas y hortalizas con un gran juego de la oca en el Mercado Central de Valencia. :: lp
  • La sociedad española, como la de otros países desarrollados, se hace cada vez más urbana

valencia. Compañías fabricantes de fertilizantes, plaguicidas, tractores y otros elementos que intervienen en la producción agraria han constituido una Plataforma Tecnológica de Agricultura Sostenible, cuyo objetivo es contribuir a divulgar los valores palpables de la actividad agraria real como suministradora de alimentos sanos y diversos para la sociedad.

La iniciativa se presentó ayer en el Mercado Central de Valencia, donde se desplegaron actividades lúdicas en las que participaron colegiales. Porque uno de los objetivos primordiales de la campaña de esta plataforma se dirige a concienciar a las nuevas generaciones, dada la evidencia de que en las últimas décadas se ha registrado un drástico alejamiento del campo. La sociedad española, como la de otros países desarrollados, se hace cada vez más urbana, de manera que niños y jóvenes desconocen ya el origen de lo que comen, hasta el modo en que se cultivan y elaboran los alimentos, y esta situación generalizada es propicia para que florezcan malentendidos y falsas creencias.

De ahí que Carlos Palomar, presidente de la Plataforma y director general de Aepla (asociación de industrias de fitosanitarios), señalara ayer que hay que contribuir a desmontar mitos que señalan al agricultor como contaminante, cuando es justamente lo contrario. Cristóbal Aguado, presidente de AVA-Asaja, organización que también participa en esta iniciativa, advirtió que «la sociedad debe saber que sin agricultores no hay alimentos». Ambos remarcaron que el aumento de la población mundial obliga a incrementar con fuerza la producción de comida, lo que sólo es posible con tecnología y conocimiento.

Los escolares participaron en un juego de la oca gigante con hortalizas mientras clientes del mercado y transeúntes firmaban en un libro de apoyo y homenaje al agricultor y a su esforzado trabajo.