Las Provincias

Educación culpa a los centros de que los libros no sean gratuitos

Encuentro de Puig, Marzà y Soler con representantes de las Ampas en el que se anunció la gratuidad de los libros. :: irene marsilla
Encuentro de Puig, Marzà y Soler con representantes de las Ampas en el que se anunció la gratuidad de los libros. :: irene marsilla
  • El secretario autonómico destaca que salvo cuatro institutos el resto tenía fondos suficientes para comprar los ejemplares que faltaran

En Les Corts se habló ayer de libros de texto. La comparecencia del secretario autonómico Miguel Soler para dar cuenta del programa Xarxallibres dio juego y dejó conclusiones, como que si la gratuidad completa no ha llegado a todas las familias participantes fue por decisiones adoptadas por los consejos escolares de los centros, no por falta de dinero. También informó del mecanismo utilizado por algunas escuelas para asumir el gasto que han realizado los padres y dejó claro que la ayuda recibida en el marco del programa no debe incluirse en la declaración de la renta.

La presencia de Soler, que acudió a petición propia, fue aprovechada por la oposición para criticar los fallos del programa -especialmente el copago de los padres pese a las promesas-, mientras que los partidos que sostienen al Consell se felicitaron del éxito conseguido -más de 330.000 beneficiarios de los bancos de libros-, aunque también llegaron a preguntar, como hizo el diputado de Compromís, sobre las medidas a implantar para terminar de pulir el plan durante este curso.

El veterano socialista dijo en una de sus réplicas relacionada con la cuestionada gratuidad que no iba a ser políticamente correcto. Y fue fiel a su palabra. Explicó, respecto a la financiación de los bancos, que desde la conselleria se hizo un estudio para calcular cuánto dinero se precisaría para que los centros pudieran reponer ejemplares deteriorados o no reutilizables por ser fungibles, y que se les dotó de fondos para adquirir los necesarios. De esta forma, junto a los manuales devueltos por las familias, habría libros suficientes para todos los alumnos. Eso sí, estas ayudas directas estaban limitadas a determinados porcentajes de gasto por estudiante.

Además, a finales de julio recibieron una circular de Educación en la que se les autorizaba a destinar cuantías de los gastos de funcionamiento ordinarios para adquirir ejemplares si era necesario y siempre que no se comprometiera su viabilidad financiera. Fue una medida complementaria a las ayudas directas. Lógicamente, el escrito no fue casual, pues la conselleria se había cerciorado de que había dinero suficiente para ello. Al fin y al cabo, todo está informatizado. Aquí es donde terció Soler cuando aseveró que salvo cuatro institutos el resto tenía dinero «más que de sobra» para destinarlo a libros, tal y como recogió Efe.

En este sentido, también dijo que algunas escuelas, a través del consejo escolar, prefirieron no tocar la caja y repartir el gasto entre los padres en aras de su autonomía.

Sobre cuántos han comprado libros, Soler dijo que la «inmensa mayoría» de los alumnos los han tenido gratis en las etapas obligatorias, si bien admitió que ha habido familias de la ESO que han adquirido de uno a tres -entre 20 y 60 euros- para completar los lotes. Al no haber datos oficiales no se puede medir el alcance del problema, aunque sí se han hecho estimaciones. La confederación de Ampas Covapa realizó una encuesta entre 261 personas a principios de curso, y de estas, sólo el 23% dijo haber recibido todos los manuales de su centro.

También desde FAPA València se ha cuestionado la falta de gratuidad, y el Síndic de Greuges ha abierto una investigación de oficio tras las quejas recibidas. Respecto a la afirmación del defensor del pueblo de que había alumnos que un mes después de iniciadas las clases no tenían aún todos los libros, el secretario autonómico dijo no tener constancia.

La mayoría de problemas, según apuntan las Ampas, se han dado en la ESO, cuyos cursos pares se han adaptado a la Lomce, y por tanto, en muchos casos se han sustituido todos los libros. De ahí que el dinero de reposición se haya quedado corto. En su comparecencia Soler dijo que no era necesaria semejante renovación, otro ejemplo de que no iba a ser políticamente correcto.

«Chapuza tras chapuza»

Desde Ciudadanos, Merche Ventura criticó que el programa no estaba madurado y que había salido caro «por el desgaste social y emocional ocasionado». La popular Beatriz Gascó, por su parte, consideró que se ha instado a alcaldes a «prevaricar» en relación a la aportación de fondos municipales para las ayudas y que el plan se ha caracterizado por sumar «chapuza tras chapuza». Aunque Soler reconoció problemas de gestión, rechazó las acusaciones del PP y argumentó que la Intervención de la Generalitat no puso pegas.

En cuanto a medidas para pulir el programa, recordó la figura del coordinador de Xarxallibres y avanzó que se organizarán charlas para profesionales y Ampas para intercambiar información. Por último, sobre el mecanismo para cubrir los gastos asumidos por las familias, dijo que se puede acudir al punto de venta y pedir que las facturas se pongan a nombre del centro para que se haga cargo del coste. Eso sí, siempre con la autorización de la escuela.