Las Provincias

Un año de prisión para un entrenador de San Vicente que difundió vídeos pedófilos

Un agente inspecciona una web sospechosa de distribuir pornografía infantil, en una imagen de archivo. :: juan m . espinosa
Un agente inspecciona una web sospechosa de distribuir pornografía infantil, en una imagen de archivo. :: juan m . espinosa

Un juzgado de Alicante ha condenado a un joven de 24 años por un delito de producción y distribución de pornografía infantil. El penado, entrenador de fútbol, reconoció los hechos en la vista del juicio, por lo que se le impone una pena de un año de prisión por estos sucesos investigados desde finales del año 2014. No obstante, el tribunal le suspendió la pena tras la celebración de la vista oral a condición de no delinquir por un tiempo de dos años y de someterse a la realización de un curso en materia de educación sexual.

La Guardia Civil descubrió en su perfil de la red social 'Twitter' y en su cuenta de correo electrónico 45 archivos en los que se podían ver a los menores de edad manteniendo relaciones sexuales o en actitudes de la misma índole, tal y como recoge el fallo del Juzgado de lo Penal 8 al que ha tenido acceso este diario. Además, los investigadores de la Benemérita efectuaron un registro domiciliario en su casa de San Vicente del Raspeig en el que dieron con más pruebas.

El reo guardaba en su teléfono móvil diverso material pornográfico que almacenaba en el terminal, así como archivos que había difundido a través de la aplicación 'WhatsApp' con otros usuarios.

Carpetas ocultas

El exhaustivo rastreo del Instituto Armado les llevó hasta una carpeta que el sospechoso había intentado ocultar con la ayuda de una aplicación que impide que los archivos sean descubiertos. Allí se encontraba el material más incriminatorio, pues había hasta ocho carpetas con nombres de jóvenes con imágenes de penes que el penado obtuvo de chicos que conocía, tal y como se recoge en la resolución.

En otra carpeta, el entrenador condenado escondía un total de 17 vídeos también de contenido pornográfico en los que se observaba a menores. Allí mismo había tres grabaciones hechas por el propio sospechoso. En ellas se reconocía a un menor de solo 14 años cuando sucedieron los hechos.

Muchas de esas imágenes acabaron en los teléfonos de otras personas, tanto adultas como menores.