Las Provincias

La ejecutiva del PSPV constata sus dudas por el sentido del voto a Rajoy

Ximo Puig, ayer en la sede socialista de Blanquerías.
Ximo Puig, ayer en la sede socialista de Blanquerías. / Irene Marsilla
  • La dirección socialista apela a la unidad y a no enfrentar a las bases con los cargos del partido tras las críticas recibidas por la caída de Sánchez

Ximo Puig inicia hoy viaje oficial a Cuba. Ayer, quizá para tratar de encabezar esa misión comercial sin el dolor de cabeza que le viene generando la movilización de las bases del partido por su participación en la maniobra para derribar a Pedro Sánchez y por la tentación de abstenerse en la votación de Mariano Rajoy, Puig reunió a la ejecutiva nacional del PSPV. Sobre la mesa, el debate abierto en el seno del PSOE respecto al voto del partido en la investidura de Mariano Rajoy. La dirección de los socialistas valencianos ya aprobó en su día una resolución que defiende el 'no' al candidato popular.

Ayer, la ejecutiva socialista no aprobó ninguna resolución. En su lugar, Puig animó a los miembros de la dirección a expresar su opinión sobre qué deberían votar los socialistas ante una eventual investidura de Mariano Rajoy. El primero que se retrató fue él mismo. «Hay un debate profundo, la gente que razona tiene dudas, quienes no las tienen es porque razonan poco», dijo. Puig vino a explicar que si se tratara de votar «desde las emociones», el sentido del voto sería indiscutible. Pero añadió que se trata de analizar y estudiar qué es lo más conveniente. Y en ese aspecto, reconoció, hay razones para una posición, la abstención, y para la otra, el no a Rajoy.

A la vista de que el líder del partido evitó decantarse entre la abstención técnica y el no a Rajoy, la mayor parte de miembros de la dirección socialista siguieron el ejemplo. Entre los partidarios de la abstención, Francesc Romeu -que recordó que la lleva defendiendo desde julio- y el alcalde de Vila-real, José Benlloch. También dejaron pocas dudas de su posición Ciprià Císcar y Federico Buyolo. El más claro defensor del no al candidato al PP fue el líder provincial de Alicante, David Cerdán, más que nada, vino a decir, por el carácter derrotista que tiene huir de las terceras elecciones por el temor al batacazo electoral.

Entre las intervenciones, la del líder provincial de Castellón, Francesc Colomer, que defendió una consulta a la militancia respecto al sentido del voto en la investidura de Rajoy. También llamó la atención -entre otras razones porque elevó el tono de voz para justificar su tesis- la de Joan Calabuig, que vino a poner en cuestión, por contra, que la apelación permanente a la militancia del partido obtiene el aplauso fácil de las bases, pero puede no ser siempre lo más conveniente. «¿Qué modelo de partido queremos?», se preguntó. El veterano Vicent Garcés, por su parte, apostó por un gobierno de izquierdas, a pesar de que diversas voces de la dirección le replicaron que, tras la caída de Pedro Sánchez, las opciones de conformar un gobierno de izquierdas han desaparecido. La reunión se prolongó durante tres horas.

El debate sobre la posición del partido en la eventual investidura de Rajoy no dejó clara la posición del PSPV, «probablemente porque aunque parece que se camina hacia la abstención, nadie quiere arriesgarse a que termine siendo otra cosa» -en palabras de uno de los asistentes-. Sin resolver esa incógnita, la reunión de la cúpula socialista sí que aprovechó la reunión -y en ese sentido se pronunciaron Puig y varios de los intervinientes- para apostar por cerrar heridas. «No debe de enfrentarse a la militancia con los cargos del partido», vino a decir el secretario general de los socialistas valencianos, consciente de que el protagonismo que ha tenido en la caída de Sánchez -fue uno de los 17 miembros de la ejecutiva que presentó su renuncia y forzó la marcha de Sánchez- ha provocado un buen número de resoluciones y pronunciamientos de las bases del partido, que en algún caso han llegado a solicitar formalmente su dimisión.

La llamada a la calma y a la unidad de Puig la hicieron suya otros miembros de la dirección socialista. Artemi Rallo fue uno de los que se pronunció en ese sentido. Sin novedad en la posición sobre la investidura, y con llamadas a la unidad y a cerrar heridas, Puig también quiso poner en valor el hecho de que el del domingo fue el segundo 9 d'Octubre consecutivo que los socialistas celebran desde el gobierno de la Generalitat. El líder socialista también hizo alusión a las encuestas que sostienen que el partido va a más.