Las Provincias

Puig apela al orgullo y patriotismo de los valencianos para reclamar más financiación

Ximo Puig posa con todos los galardonados con los Premios 9 d'Octubre.
Ximo Puig posa con todos los galardonados con los Premios 9 d'Octubre. / EFE
  • El presidente augura dificultades para superar la invisibilidad y quiere que el problema de la Comunitat sea la solución a España

El presidente de la Generalitat, Ximo Puig, afrontó ayer su segundo 9 de Octubre desde que llegó al Palau. Su primer discurso se produjo ante la incertidumbre de quién gobernaría en España tras las elecciones de diciembre y el de ayer se celebra tras dos comicios y con la misma indefinición sobre el futuro de España. El tiempo no ha variado el discurso del jefe del Consell y la principal reivindicación sigue intacta: la Comunitat está infrafinanciada. Poco o nada ha cambiado en el último año. La festividad de 2015 estuvo presidida por un acto solemne en el que la sociedad reclamó más fondos al Gobierno. Idéntico resultado se produjo esta pasada semana al comprobar la escasa repercusión del acto reivindicativo del Consell en Madrid.

En este escenario y con las anteriores premisas, Puig elaboró un parlamento -se expresó únicamente en valenciano- en el que concentró todos sus esfuerzos en transmitir la urgente necesidad de solucionar la injusticia de la financiación. Apeló a la unidad de los valencianos, al «auténtico patriotismo» que conduce a la «responsabilidad» y a que la festividad sirve para «exigirnos» la transformación de la sociedad. Cree Pui que la imagen de la sociedad valenciana parece haber cambiado. «Antes valencianizar era cuando un problema no se entendía». Ahora el concepto parece haber mutado -no precisó desde cuándo- y hoy significa «capacidad de entendimiento, reparación de derechos y fuerza y unidad para defender la causa de la financiación».

Llamó el jefe del Consell a no consolarse en la desgracia, en la injusticia sino que esta sea el motor de donde salgan «argumentos» para hacer viable el «autogobierno» que haga viable la convivencia de un proyecto «común y plural».

«El problema valenciano existe», proclamó el responsable del Consell al respecto de la infrafinanciación. Augura un «combate difícil» para lograr hacer visible esta anomalía al Gobierno central. «Somos gente de paz, de diálogo, gente de afectos, pero nunca bajaremos los brazos», avisó el jefe del Consell. En este sentido, cerró su discurso recordando al poeta Vicent Andrés Estellés: «Habrá un día que no podremos más y entonces lo podremos todo». Para el jefe del Consell ese día ha llegado. No quiere el jefe del Consell añadir más dificultades sino que el problema valenciano «en parte de la solución de España».

El responsable gubernamental trató de hilar algunos de los valores de los premiados con los principios que rigen el nuevo Gobierno, la unión del PSPV y Compromís con el apoyo desde la barrera de Podemos. «Una política más razonable, realista y humana». La «vía valenciana» de un proyecto de prosperidad.

No recurrió Puig al argumento de la herencia recibida. La única referencia a esta cuestión, habitual en debates parlamentarios, fue que hace un año el Consell inició un tiempo de «reparación, reconstrucción y renacimiento» y que todavía hoy siguen algunas dificultades. Resulta complicado hacer frente «al paro, a la exclusión social» y a la necesidad de cambiar el modelo productivo cuando no se invierte lo que corresponde en la Comunitat.

El presidente recordó que pese a las dificultades en materia de inversiones y financiación, los rasgos que caracterizan al pueblo valenciano, como el esfuerzo, la honradez y la generosidad, se han consolidado. «En esos valores nos reafirmamos cada 9 d'Octubre, cada nuevo día, y plantamos cara a las contrariedades, ofrecemos respuesta a las incertidumbres e inyectamos coraje a la inercia».

Pese al carácter y los momentos reivindicativos del discurso, el parlamento de Puig se concentró fundamentalmente en reconoce la labor de los premiados y su papel en la sociedad civil.

Tras el acto, PP y Ciudadanos no dudaron en criticar la propuesta de Puig. Isabel Bonig dijo sentirse «decepcionada» por el discurso. «Después de 15 meses, está agotado. No hay ilusión, confianza, esperanza, no hay proyecto y no hay futuro», diagnosticó la líder popular. Sólo ratificó que la necesidad de estar unidos. «No es momento de divisiones». Comparte la responsable la urgencia de revisar el sistema de financiación, pero discrepa sobre cómo exhibir la necesidad acuciante de ese cambio. «La reivindicación está muy bien, pero tiene que ir de la mano de acciones, de hechos y trabajo. El problema de financiación no se va a resolver con grandes discursos ni con saraos y actos en Madrid». Se refería al de esta última semana en el círculo de Bellas Artes de Madrid, que se produjo precisamente el mismo día que ella se reunía con el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.

Ciudadanos, a través de su portavoz Alexis Marí, calificó de «más que aburrido» el discurso. «Si uno lo oye el primer día de investidura y lo oye hoy, oye lo mismo», añadió. La cara más visible de la formación naranja indicó que «sabemos que sigue hablando del lamento de la financiación». «Hoy es un día festivo pero no nos podemos conformar, porque en este año y tres meses que gobierna el Consell no hemos tenido absolutamente nada de gestión», ha criticado.

En cambio, tanto el PSPV, como Compromís acogieron con satisfacción las propuestas del jefe de la Generalitat. Podemos se movió en un plano intermedio. Sin una crítica feroz, apuntó que aparte de levantar la voz «hay que trabajar mucho». Su lider, Antonio Montiel, señaló que esperaba un acto más social, «de la sociedad civil y tuvimos un acto más institucional».